sam_bluesky: Ianto Jones working (as in, reading a magazine) (Default)
[personal profile] sam_bluesky
título: estamos de vacaciones (3/3) (parte final, por si alguien no capta lo de 3/3 :p)
autor: [livejournal.com profile] sam_bluesky
género: crack, fantasía
fandom: final fantasy tactics a2, foro atomic (es un fandom, sí :p)
sumario: cuando cierto mago blanco decide hacer algo, ya puedes rezar porque todo acabe bien. Porque te verás arrastrado a ello quieras o no.
notas: CRACK! HECK YEAH! Lo llevo en la cabeza desde que empecé el FFTa2, y ahora por fin está terminando. He intentado hacer (por fin) un uso de los guiones estándar (con su guión largo y sus comillas y blabla). Pero LJ se come los espacios que abren cada párrafo (tsk).

Primera parte | Segunda parte

El día estaba tocando a su fin, tiñendo de rojo el cielo sobre Camoa, y el mercado se iba vaciando paulatinamente. Era el mejor momento para encontrar auténticas oportunidades: los tenderos preferían rebajar el precio y vender sus mercancías antes que volver a cargar con ellas en el viaje de vuelta hacia sus hogares, especialmente si se dedicaban a vender alimentos frescos.
Líam confió un saquillo con contenido metálico a Enilla mientras se alejaba del grupo.
—¿Dónde va? —preguntó Taiki, mirando alternativamente la bolsa que sujetaba Enilla y a Líam, que se había puesto a hablar con un par de vieras y una Gria.
—A preguntar por la posada del pueblo —respondió Enilla, mirando con incredulidad al chico—. Y aprovecha para librarse de hacer la compra.
Enilla ya estaba urdiendo un plan en el que Líam acabaría cargando gran parte de sus provisiones, casualmente las más pesadas, cuando Taiki interrumpió su tren de pensamientos.
—Entonces en la bolsa hay... —Taiki señaló con sus nuevos dedos rechonchos el saco que la viera aún sostenía en su diestra.
—Dinero.
—Dinero —repitió Taiki.
Ambos se quedaron en silencio, las implicaciones de lo que eso suponía claras en sus cabezas.
—Espero que sea alérgico a la pabaya —dijo Taiki, riéndose para sí, mientras ambos se acercaban a la parada de frutas que tenían delante, donde un nu mou atendía a un cliente derrochando piropos para ganarse su favor y convencerle de comprar algo que en realidad el cliente no necesitaba.
Enilla paseó la vista por los alrededores mientras esperaban su turno. Ahora que el Sol ya no se veía, oculto entre los edificios y bajo en el horizonte, y las sombras se alargaban hasta confundirse unas con otras y oscurecer levemente la plaza, la poca gente que aún estaba en el mercado empezaba a retirarse hacia sus hogares en grupos reducidos. Una criatura llamó su atención, una ave parecida a una avestruz y de un plumaje amarillo muy vivo que estaba masticando unas verduras Gysahl mientras su dueño y otro moguri intercambiaban impresiones. Enilla se sorprendió de ver que el moguri que estaba hablando con el dueño del chocobo, que lucía unos divertidos ropajes amarillos apagados y una gorra que parecía la cabeza de un chocobo de peluche, era Leo. Afinó su oído, alcanzando a oír la conversación que estaban manteniendo. Leo agitó otra Gysahl tan alto como sus cortos brazos le permitían, el chocobo soltó un «Kwe!» de complacencia y agachó la cabeza lo justo para arrancársela de la mano y echar la cabeza hacia atrás, tragándosela entera. Leo se miró la mano, emocionado, o agradecido de que siguiera intacta, Enilla no podía decidirse por una opción sobre la otra. Sus ojos tenían ese brillo que sólo se dejaba ver cuando un hamster se cruzaba en su camino.
—Es precioso, kupó. Y muy manso —le dijo a su dueño.
—¡Gracias, kupó! A mogu le costó mucho domesticarlo, pero ha valido la pena, kupó —el moguri acarició las plumas de la criatura, que lo agradeció con un gorjeo—. Parece que le has caído bien, kupó.
Como si entendiera que hablaban de él, el chocobo descendió su cabeza y frotó el pico suavemente contra el cuerpecillo de Leo, arrancando un repiqueteo metálico de la cota de malla. Leo le acarició la cabeza, exhultante.
—Quizá deberías hacert chocodomador, kupó. Tienes mano para los chocobos —le dijo el dueño del animal.
—¿Tú crees, kupó?
Enilla no podía ver bien la cara de Leo desde donde estaba, pero podía imaginársela perfectamente. La ilusión, el deseo, casi la necesidad... La viera no evitó la sonrisa que afloró a sus labios y decidiendo que ya tenía bastante de vigilar a Leo volvió su atención hacia la parada. Taiki estaba delante del mostrador, regateando el precio de unos perones de aspecto jugoso, por lo visto había decidido no avisarla de que ya había llegado su turno. Tomando nota mental de darle un toque de atención, se acercó a su compañero y al tendero, dispuesta a acabar rápidamente con la compra.



La posada era amplia y, teniendo en cuenta el tipo de local que era, estaba sorprendentemente limpia y bien cuidada. No costó mucho al cuarteto encontrar una mesa libre, algo apartada del resto, donde pudieron sentarse para tomar una cena ligera antes de retirarse a las habitaciones que habían alquilado para esa noche.
Con los papeles del recién formado clan bien guardados por Enilla, Líam agradeció que llegara la hora de comer algo. Paseó los ojos por encima de la carta con deleite, mientras aconsejaba al resto sobre este o aquel plato.
Enilla y Taiki se lo miraban una con suspicacia y el otro con abierto divertimento, mientras que Leo seguía con los brazos cruzados. Su humor no mejoraba por mucho que todas las féminas que había en el local no dejaban de decirle cuán adorable era y le dieran golpecitos en la cabeza. De hecho, cuando la camarera, una Gria con ropas de geomante, se retiró con su pedido después de cogerle afectuosamente la mejilla a Leo, éste empezó a murmurar algo para sí que no sonaba a contento.
Fregándose las manos, Líam dirigió una mirada general a sus amigos, con un brillo de emoción en los ojos.
—¿Y bien? ¿Qué os parece, hasta ahora? Aún no hemos pasado por las tiendas de armas, pero tenemos un equipo básico y ya sabemos alguna que otra habilidad, gracias a mi conj... ¿Qué? —Líam se interrumpió cuando se percató de las miradas de sus amigos.
Taiki arqueó una ceja, pero no dijo nada. Líam entendió que él y Enilla ya habían mantenido una conversación sobre lo que quiera que fueran a decir ahora, y habían acordado que sería la dama, o mejor dicho la viera, quien se encargaría de hablar.
—Nos preguntábamos si te animarías a decirnos de una vez la verdad —dijo, cruzándose de brazos.
Leo captó el tono de Enilla y detuvo su mascullar, prestando atención. Sus orejas enfocaron hacia adelante (un movimiento inconsciente que habría preocupado al moguri si se hubiera dado cuenta), y su cuerpo se puso en alerta en reacción a la ligera tensión que había aparecido en la hasta ahora calmada cuadrilla.
Viendo que Líam seguía sonriendo como sin saber de qué estaba hablando, Enilla prosiguió.
—No estamos aquí de vacaciones. Te has tomado muchas molestias, demasiadas, para que cuele.
—Creo que no te entiendo —dijo Líam, sin dejar de enseñar los dientes.
—Pretendes hacernos creer que nos has arrastrado hasta aquí sólo para regalarnos unas vacaciones. Pero has controlado perfectamente dónde hemos aparecido... —siguió Enilla.
—Nos has guiado para evitar que nos saliéramos del camino... —intervino Taiki.
—Te has encargado de proporcionar un equipo básico...
—Y dinero...
—Sin olvidarnos la prisa por registrarnos como clan.
Líam soltó una risita. Se habían tomado la molestia hasta de hablar en tándem. Parecía que lo habían ensayado, incluso, como si fuera una representación. Al fin y al cabo, ¿no estaban todos actuando?
—Vamos, vamos. Buscáis misterios donde no los hay. Es lógico que no saliera de casa con lo puesto, por así decirlo —Líam entrecruzó las manos y apoyó la cabeza sobre ellas mientras hablaba—; no soy un irresponsable. Y por supuesto que estoy controlando dónde vamos y por dónde pasamos. No sé si habéis estado por esta zona de Ivalice, pero Yutolandia últimamente es algo... más emocionante de lo que era hace unos años.
Enilla frunció el ceño, para nada convencida.
—¿Tenemos que creernos que esto son realmente vacaciones, y que no nos has traído...
—Arrastrado, kupó —terció Leo.
—... sólo para que pudiéramos ver mundo? —la viera terminó.
La conversación quedó interrumpida por la camarera Gria, que volvía a la mesa ahora cargada con una gran bandeja repleta de viandas. Se formó un silencio tenso en la mesa, que fue rápidamente ocupado por las conversaciones de mesas cercanas y la música de la banda que tocaba en un escenario en el otro extremo de la posada. Captando la situación, la camarera se dio tanta prisa como pudo y se retiró con una sonrisa incómoda a atender otra de sus mesas.
—Me rompe el corazón que penséis en mi de esa forma —Líam, aparentemente herido, se llevó una mano al pecho, teatral. Enilla puso los ojos en blanco como respuesta.
Leo se removió incómodo en su silla, hasta que cogió aire y se volvió a Líam, mirándole a los ojos.
—Pero esperabas que viniera Pokelink, kupó, y yo me presenté en su lugar.
Una sombra cruzó la cara del humano por un segundo, para luego desaparecer como si nunca hubiera ocurrido y reaflorar el carácter dicharachero de Líam. Había sido tan rápido que casi resultó imperceptible. Casi. Estando como estaban sus compañeros atentos a sus reacciones, habían sido capaces de verlo.
—Eso significa que él no podrá disfrutar de este relax, nada más —dijo el chico de blanco, volviéndose hacia el moguri—. Y ahora, será mejor que comamos antes de que se enfríe la cena.
El grupo buscó los cubiertos en silencio, y cuando habían empezado a comer una figura oronda se plantó en la mesa, justo al lado de Líam.
—¡Al final has venido, bribón! ¡Jajaja!
Un hombre alto y fornido, con una espesa barba morena que le llegaba a la altura del pecho y un turbante púrpura a juego con el resto de sus ropajes, golpeó la espalda del chico de blanco con tanta energía que hizo que Líam soltara su tenedor y cayera al suelo. El sonido se perdió en el ruido de la muchedumbre. Su carcajada resonó por encima del escándalo que los rodeaba.
—Y veo que has traído amigos, como te aconsejé. ¡Así me gusta! No eres menos hombre por necesitar ayuda —dijo, girándose hacia Enilla y guiñándole un ojo.
Líam estuvo cerca de atragantarse. Y se dijo para sí que quizá lo hubiera tenido que hacer, viendo las miradas que recibía de sus tres compañeros. Una experiencia cercana a la muerte podría levantar algo de compasión en el grupo, y quizá darle alguna posibilidad más para salir relativamente indemne de ésta. Otra parte de sí le recriminó su comportamiento hasta ahora, regodeándose en el hecho de haber sido descubierto. Lo que no sabía era si esa recriminación se debía al hecho de haber ocultado parte de la verdad a sus amigos (una gran parte, siendo sinceros) o al hecho de haber sido descubierto tan pronto.

Date: 2009-05-22 08:19 pm (UTC)
From: [identity profile] leydhen.livejournal.com
Bueno, bueno... Llegamos al final de la entrega.

¿Lo bueno? Que es un final abierto que pide continuación (porque quiero saber si Líam sobrevive a las miradas asesinas de sus compañeros :p ).

¿Lo malo? Que en esa segunda y tercera parte todo transcurre muuuuuuuuuuy lento, sin apenas avances, hasta que el final se precipita en apenas dos párrafos.

Pero es un defecto de ritmo que quedaría fácilmente soslayado si sigues escribiendo y vemos en qué se han metido el trío Maravillas :p

Date: 2009-05-23 06:30 am (UTC)
ext_64924: lurking cat (croquetaaa)
From: [identity profile] sam-bluesky.livejournal.com
Gracias por el comentario :D

¿En serio es taaan leeeennnttooo? Me lo miraré un poco más en detalle.

La idea es que todas las escenas tuvieran una razón de ser más adelante, y lo que quería escribir era esto: que llegaban y luego le sacaban a Líam que sus motivos no eran tan claros (aunque en defensa de Líam diremos que sí opina que pueden aprovechar que están allí para tomarse unas vacaciones. Y, si tienen ganas, no costaría nada dedicarse a esa misioncilla, verdad? Sólo si tienen ganas, claro).
Tendré que repasar un poco el ritmo, entonces.

Aunque no te voy a engañar, después de leer Harry Potter y ver como no pasa nada en capítulos, casi que me siento feliz de haber logrado estirar el tiempo :p

Al principio esto iba a ser quilométrico, pero he decidido dejar este aquí de momento, y ver si me animo a seguir la historia general (más que nada, tampoco tenía nada más planeado)

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