remontando
Nov. 4th, 2009 04:52 pmMis padres no estaban muy convencidos de que en tan sólo dos días lográsemos que mi cuerpo mejorara, estabilizar mi fiebre y suavizar el resto de síntomas lo suficiente como para que salir a la calle no fuera un deporte de riesgo.
Pero ha sido tal y como dijo el médico: guardando reposo prácticamente absoluto durante dos días prácticamente he perdido la fiebre, he dejado de sacudirme a lo rumbera y la tos es suficientemente esporádica para no irritar la garganta en exceso.
No sé qué le echan a la medicación que me recetó, pero tiene que ser la leche en patinete.
También ha ayudado el hecho de haber vivido vida de gato: dormir veinte horas al día, levantarte para comer y tener los cinco minutos locos y ya. Eso hace que los virus se mueran de aburrimiento. Pero como están muertos, tú mejoras, así que ya se pueden quejar todo lo que quieran.
Claro que mi vida tampoco es el colmo de la emoción, no veo qué necesidad tenían las criaturas de gorronear cuerpo para chuparse horas de tren y luego pasarse un tercio de día reunido. Hmm, quizá sea ese impulso de reproducirse y expanderse.
Así que mañana vuelvo al trabajo. Espero no volver a caer tan fulminantemente como esta vez. Y si caigo, que me recupere en dos días (a poder ser, que no sea un fin de semana. Hombre, ya que pedimos, lo hacemos bien).
Durante este tiempo he aprendido que
* estar tumbado me hace dejar de toser, me quita el hipo y hace desaparecer el mareo.
* debo ganar puntos kármicos para reencarnarme en gato doméstico.
(Bueno, estaba enfermo, no me he dedicado a analizar mi vida)
Y he confirmado que dormir me gusta. El lunes me acosté a las ocho y media (cuando volvimos del médico y envié unos pocos mails al trabajo) y me desperté el martes a las tres (salvo alguna que otra pausa para la medicación y seguir enviando partes). Y ayer me acosté a las diez y hoy me he quedado en la cama, ora durmiendo ora no, hasta la una (salvo más pausas para diversas cosas). Ahora me toca pasar la tarde sentado para hacer el último test antes de lanzarme a trabajar mañana y comprobar que realmente todo está dentro de límites operativos. Ya sabéis, que no abrace el suelo al intentar levantarme o sienta que un anillo gigante invisible me exprime el cerebro (no es agradable, por cierto).
Y aunque prácticamente sólo he dormido estos dos días, aún tengo sueño. Jo, qué perro soy.
Ahora el que está tocado es mi padre. Pero no por mi mismo virus, sino por otro que le ha afectado el proceso gastrointestinal a lo grande. De esos que te hacen pasar la noche en el baño, alternando posiciones.
edit: me acabo de enterar vía mail que una de las personas con las que me he reunido cada día desde hace semana y media no ha ido hoy a trabajar porque estaba enferma.
¿Me siento minijinete del Apocalipsis?
Pero ha sido tal y como dijo el médico: guardando reposo prácticamente absoluto durante dos días prácticamente he perdido la fiebre, he dejado de sacudirme a lo rumbera y la tos es suficientemente esporádica para no irritar la garganta en exceso.
No sé qué le echan a la medicación que me recetó, pero tiene que ser la leche en patinete.
También ha ayudado el hecho de haber vivido vida de gato: dormir veinte horas al día, levantarte para comer y tener los cinco minutos locos y ya. Eso hace que los virus se mueran de aburrimiento. Pero como están muertos, tú mejoras, así que ya se pueden quejar todo lo que quieran.
Claro que mi vida tampoco es el colmo de la emoción, no veo qué necesidad tenían las criaturas de gorronear cuerpo para chuparse horas de tren y luego pasarse un tercio de día reunido. Hmm, quizá sea ese impulso de reproducirse y expanderse.
Así que mañana vuelvo al trabajo. Espero no volver a caer tan fulminantemente como esta vez. Y si caigo, que me recupere en dos días (a poder ser, que no sea un fin de semana. Hombre, ya que pedimos, lo hacemos bien).
Durante este tiempo he aprendido que
* estar tumbado me hace dejar de toser, me quita el hipo y hace desaparecer el mareo.
* debo ganar puntos kármicos para reencarnarme en gato doméstico.
(Bueno, estaba enfermo, no me he dedicado a analizar mi vida)
Y he confirmado que dormir me gusta. El lunes me acosté a las ocho y media (cuando volvimos del médico y envié unos pocos mails al trabajo) y me desperté el martes a las tres (salvo alguna que otra pausa para la medicación y seguir enviando partes). Y ayer me acosté a las diez y hoy me he quedado en la cama, ora durmiendo ora no, hasta la una (salvo más pausas para diversas cosas). Ahora me toca pasar la tarde sentado para hacer el último test antes de lanzarme a trabajar mañana y comprobar que realmente todo está dentro de límites operativos. Ya sabéis, que no abrace el suelo al intentar levantarme o sienta que un anillo gigante invisible me exprime el cerebro (no es agradable, por cierto).
Y aunque prácticamente sólo he dormido estos dos días, aún tengo sueño. Jo, qué perro soy.
Ahora el que está tocado es mi padre. Pero no por mi mismo virus, sino por otro que le ha afectado el proceso gastrointestinal a lo grande. De esos que te hacen pasar la noche en el baño, alternando posiciones.
edit: me acabo de enterar vía mail que una de las personas con las que me he reunido cada día desde hace semana y media no ha ido hoy a trabajar porque estaba enferma.
¿Me siento minijinete del Apocalipsis?
no subject
Date: 2009-11-04 04:17 pm (UTC)Espero que no vuelvas a abrazar el suelo y que el anillo gigante achucha-frentes sea cosa del pasado.
Besitos y ánimos a tu pobre padre.
no subject
Date: 2009-11-06 10:38 am (UTC)Cogí la cama el lunes con un gusto que parecía obsceno y todo. ¡Qué bien me sentó acostarme!
Y sí, es de lo mejor que hay cuando estás pocho. Deberíamos tener una fiesta nacional que promocionara el día en la cama. Eh, si tenemos la siesta como fiesta nacional...
Mi padre parece que ya está algo mejor. Dieta especial, mucho arroz hervido y el día que se siente con suerte pollo a la plancha, pero parece encontrarse mejor.
no subject
Date: 2009-11-05 12:05 am (UTC)no subject
Date: 2009-11-06 10:39 am (UTC)