masterizando habilidades
Feb. 28th, 2011 05:37 pm¡Este fin de semana me ha cundido! He tenido hasta tiempo de vegetar delante del televisor / ordenador. Vale, he dejado de hacer alguna que otra cosa, pero las importantes las he hecho: he aspirado, fregado, puesto lavadoraS (sí, en plural. Estoy de un eficiente que da gusto. O de un guarro que da miedo, depende de cómo se mire. Malditas lavadoras de ropa de casa, que me destrozan la estadística ¬¬U), planchado y cocinado platos nuevos. Nuevos para mí, claro.
Los únicos días que tengo ganas para meterme en la cocina a hacer cosas son sábado y domingo. Y es entonces cuando me pongo al día con las Recetas Tradicionales, esas que todo Diso sabe hacer y que quedas como un mantenido si no eres capaz de sacarlas adelante. Nada peor que quedar como un mantenido, ¡por Tutatis! Tendría excusa si fuera un mantenido de mi pareja, pero como no tengo, no puedo usar esa carta.
Este fin de semana me enfrenté al clásico español de La Tortilla de Patatas.
No, no tiene mucho secreto. No, nunca he preparado una tortilla de patatas. Lo sé, deshonra sobre mí y sobre mi vaca. De ahí a que lo esté remediando.
Para un novatillo como yo, los puntos críticos de la tortilla de patatas eran dos:
Encontrar el equilibrio entre patatas y huevo no es fácil, porque ninguno de los dos viene en unidades fácilmente partibles. Puedes contar los huevos, pero luego el equivalente en gramos de patatas es complicado conseguirlo. Si te pasas con las patatas, la tortilla quedará amorfa; y si no pones suficientes, en cada mordisco te preguntarás cuándo leches llegarás a la patata. Pedí consejo a mi madre, que más o menos me dio una orientación en las medidas que solemos manejar por casa: huevos vs patatas del huerto de mi tío.
Al final elegí una proporción de tres huevos vs dos patatas de las grandecitas, que resultó ser acertada.
Admito que me pasé un poco la receta por el forro. Corté las patatas en dados muy pequeños, así que requirieron poco aceite para freírse. En lugar de escurrir las patatas y usar otra sartén con menos aceite, yo fui a lo bruto (encegao de éxito que iba por mi acierto proporcional) y eché los huevos sobre las patatas. Así, como quien mira la hora. Total, si casi no quedaba aceite ya en la paella, ¿qué más da?
La cosa no pareció salir tan mal. Sí, posiblemente le haya estallado la cabeza a algún que otro chef con semejante perturbación en la Receta, pero ya sabéis lo que dice Darwin de los débiles.
La tortilla fue haciéndose a su ritmo, y mientras yo le daba vueltas a cómo darle la vuelta. Darle la vuelta de un golpe de sartén estaba descartado, no tenía ganas de pasarme la hora de la comida limpiando la cocina; así que opté por la menos espectacular pero (algo) más segura Técnica del Plato Auxiliar. Como pude, la desplacé a un plato, le puse la sartén a modo de sombrero y con un rápido giro de muñecas bien sincronizado (el momento más arriesgado del ejercicio) puse la cara cruda en contacto con la sartén, y ésta de vuelta sobre la vitrocerámica.
Y entonces lo vi: había parido la Tortilla Más Fea Del Mundo. En serio, era grotesca. Demasiado delgada para el diámetro que lucía, que encima no era regular. Pero al menos no estaba quemada y lucía un sanote color de bien cocida, así que me consolé en que todos los platos se parecen a sus cocineros y esperé a que terminara de hacerse el otro lado.
Cuando me pareció que ya estaba lista la serví en un plato, volteándola de nuevo. Para descanso de mis superficiales globos oculares, la cara dos había salido algo más pasable. No era una tortilla top model, pero tenía su encanto. Se tostó un poco en el centro, pero nada que necesitara rascar sartenes.
Ahí estaba, mi primera tortilla. (No, no hay fotos. Tampoco hay restos.) El único pero que le encontré es que me olvidé de echarle la sal. Quedó un poco sosa, y algo requemadilla por el centro, pero bastante comestible para ser mi primer intento.
Justo a tiempo para el Dijous Gras. BWAHAHAHA!! Hoy voy a hacer otra tortilla, a ver qué tal lo llevo.
Todo esto sólo tiene un gran inconveniente: ya he aprendido el Noble Arte de Freír Patatas. A partir de ahora ya no tengo excusa si quiero hacerme un plato combinado, porque tengo todos los componentes fichados. Patatas fritas, huevo frito, salchichas, librito, lomo rebozado, frankfurt, ensalada, arroz hervido... Oh, me falta la pechuga de pollo a la plancha.
Además de iniciarme en el arte de la Tortilla De Patatas, el fin de semana mastericé (¿maestricé?) la Técnica Tostadora en Plancha. ¿Para qué comprar una tostadora si puedes hacer lo mismo en el doble de tiempo con una plancha? Cómo se nota que los domingos por la mañana no tengo nada que hacer antes de las nueve... (Es que si empiezo a pasar la aspiradora cuando me levanto, me denuncian por escándalo en horas nocturnas. Aparentemente es delito aspirar a las siete y media de la mañana de un domingo. Debe ser por eso de no hacer nada en el Día Del Señor.)
Ahora estoy preguntándome cuál debería ser la siguiente Receta Clásica a la que debería enfrentarme. ¿Sugerencias? De momento hay un voto para la pechuga de pollo a la plancha.
Los únicos días que tengo ganas para meterme en la cocina a hacer cosas son sábado y domingo. Y es entonces cuando me pongo al día con las Recetas Tradicionales, esas que todo Diso sabe hacer y que quedas como un mantenido si no eres capaz de sacarlas adelante. Nada peor que quedar como un mantenido, ¡por Tutatis! Tendría excusa si fuera un mantenido de mi pareja, pero como no tengo, no puedo usar esa carta.
Este fin de semana me enfrenté al clásico español de La Tortilla de Patatas.
No, no tiene mucho secreto. No, nunca he preparado una tortilla de patatas. Lo sé, deshonra sobre mí y sobre mi vaca. De ahí a que lo esté remediando.
Para un novatillo como yo, los puntos críticos de la tortilla de patatas eran dos:
- la proporción patatas / huevo.
- darle la vuelta a la tortilla.
Encontrar el equilibrio entre patatas y huevo no es fácil, porque ninguno de los dos viene en unidades fácilmente partibles. Puedes contar los huevos, pero luego el equivalente en gramos de patatas es complicado conseguirlo. Si te pasas con las patatas, la tortilla quedará amorfa; y si no pones suficientes, en cada mordisco te preguntarás cuándo leches llegarás a la patata. Pedí consejo a mi madre, que más o menos me dio una orientación en las medidas que solemos manejar por casa: huevos vs patatas del huerto de mi tío.
Al final elegí una proporción de tres huevos vs dos patatas de las grandecitas, que resultó ser acertada.
Admito que me pasé un poco la receta por el forro. Corté las patatas en dados muy pequeños, así que requirieron poco aceite para freírse. En lugar de escurrir las patatas y usar otra sartén con menos aceite, yo fui a lo bruto (encegao de éxito que iba por mi acierto proporcional) y eché los huevos sobre las patatas. Así, como quien mira la hora. Total, si casi no quedaba aceite ya en la paella, ¿qué más da?
La cosa no pareció salir tan mal. Sí, posiblemente le haya estallado la cabeza a algún que otro chef con semejante perturbación en la Receta, pero ya sabéis lo que dice Darwin de los débiles.
La tortilla fue haciéndose a su ritmo, y mientras yo le daba vueltas a cómo darle la vuelta. Darle la vuelta de un golpe de sartén estaba descartado, no tenía ganas de pasarme la hora de la comida limpiando la cocina; así que opté por la menos espectacular pero (algo) más segura Técnica del Plato Auxiliar. Como pude, la desplacé a un plato, le puse la sartén a modo de sombrero y con un rápido giro de muñecas bien sincronizado (el momento más arriesgado del ejercicio) puse la cara cruda en contacto con la sartén, y ésta de vuelta sobre la vitrocerámica.
Y entonces lo vi: había parido la Tortilla Más Fea Del Mundo. En serio, era grotesca. Demasiado delgada para el diámetro que lucía, que encima no era regular. Pero al menos no estaba quemada y lucía un sanote color de bien cocida, así que me consolé en que todos los platos se parecen a sus cocineros y esperé a que terminara de hacerse el otro lado.
Cuando me pareció que ya estaba lista la serví en un plato, volteándola de nuevo. Para descanso de mis superficiales globos oculares, la cara dos había salido algo más pasable. No era una tortilla top model, pero tenía su encanto. Se tostó un poco en el centro, pero nada que necesitara rascar sartenes.
Ahí estaba, mi primera tortilla. (No, no hay fotos. Tampoco hay restos.) El único pero que le encontré es que me olvidé de echarle la sal. Quedó un poco sosa, y algo requemadilla por el centro, pero bastante comestible para ser mi primer intento.
Justo a tiempo para el Dijous Gras. BWAHAHAHA!! Hoy voy a hacer otra tortilla, a ver qué tal lo llevo.
Todo esto sólo tiene un gran inconveniente: ya he aprendido el Noble Arte de Freír Patatas. A partir de ahora ya no tengo excusa si quiero hacerme un plato combinado, porque tengo todos los componentes fichados. Patatas fritas, huevo frito, salchichas, librito, lomo rebozado, frankfurt, ensalada, arroz hervido... Oh, me falta la pechuga de pollo a la plancha.
Además de iniciarme en el arte de la Tortilla De Patatas, el fin de semana mastericé (¿maestricé?) la Técnica Tostadora en Plancha. ¿Para qué comprar una tostadora si puedes hacer lo mismo en el doble de tiempo con una plancha? Cómo se nota que los domingos por la mañana no tengo nada que hacer antes de las nueve... (Es que si empiezo a pasar la aspiradora cuando me levanto, me denuncian por escándalo en horas nocturnas. Aparentemente es delito aspirar a las siete y media de la mañana de un domingo. Debe ser por eso de no hacer nada en el Día Del Señor.)
Ahora estoy preguntándome cuál debería ser la siguiente Receta Clásica a la que debería enfrentarme. ¿Sugerencias? De momento hay un voto para la pechuga de pollo a la plancha.
no subject
Date: 2011-03-01 11:47 am (UTC)Lo que me fascina es que la tortilla de patata es MAGICA (sí, así con mayúsculas), funciona con multitud de variantes incluida la de "hago las patatas en el microondas" y la aún más arriesgada (y rápida, ejem) de "hago las patatas congeladas en el microondas". La magia está en que la hagas como la hagas es complicado que esté mala :D (no lo digo por desmerecer sino por dar ideas)
Hombre, la pasta es un Clásico, o las tortitas (aunque tienes que dar con una receta "buena") y si no pásate por a_comer que hay un montón de cosas.
no subject
Date: 2011-03-01 12:00 pm (UTC)Ciertamente, la tortilla de patatas funciona con cualquier tipo de patata, en cualquier estado de la misma. Es maravilloso.
En casa durante un tiempo nos aficionamos a la variante "hago la tortilla de patatas con patatas chips matutano". (Y si nos sentíamos ricos porque era principios de mes, con Lays de bolsa negra. De las buenas, buenas. O, al menos, de las caras.) El equilibrio perfecto entre riesgo y velocidad: es poco arriesgado porque las patatas están bien, y es rápido porque sólo tienes que machacarlas mientras bates huevos. Hay gente que incluso lo hace a la vez; cracks de los fogones.
Nunca he probado la variante "toma patatas matutano de sabores", la de jamón y queso picante debe ser ya para el A+ de la Guía Michelin.
La pasta... Es algo muy genérico. ¿Algo más concreto?
Podría empezar con la salsa carbonara, dado que la bechamel para los canalones o macarrones gratinados ya la tengo más o menos controlada. Ya puedo verme en el colmado pidiendo una tira finita de bacon, porque sólo la usaré para la salsa.
no subject
Date: 2011-03-01 12:11 pm (UTC)La carbonara tiene su truco, así que puede ser un buen experimento los espaguetti carbonara.
no subject
Date: 2011-03-01 12:15 pm (UTC)