ahora a remontar
May. 9th, 2012 11:06 amDespués de tocar fondo el fin de semana, justo cuando iba estupendo porque tenía todos los planes del mundo, parece que por fin estoy empezando a recuperarme.
Ayer decidí que le dieran al mundo y me quedé en casa prácticamente todo el día. Esperaba regodearme en mis dolores y dejar que las alucinaciones de la fiebre hicieran estragos en mi propiocepción, así que avisé en el trabajo de que no iría y me dejé llevar.
Y, oye, fue de coña. Por la tarde estaba tan bien que hasta pude salir a tirar la basura. No es nada excepcional, bien que la había sacado cuando estaba arrastrándome y luchando por mi vida (yo no soy dramático, sólo le doy emoción a la monótona rutina), la novedad de ayer fue que salí sin chaqueta. Así, como los locos. Porque con la chaqueta tenía hasta calor.
¿Sabéis lo que es salir a la calle y sentirte como un bicho raro porque estás con la chaqueta atada hasta arriba, tres capas de ropa debajo y estar temblando de frío cuando todo el mundo con el que te cruzas va en manga corta y bermudas? ¿Y sabéis lo bien que sienta la luz natural directa cuando tu neurona no decide freírse y rebotar por tu cráneo como si quisiera hacerlo estallar? MAMMA MIA, qué falta me hacía encontrarme mejor.
Sigo medicándome, porque la cabeza sigue doliéndome, y aún de vez en cuando me mareo un poco. Pero ahora empiezo a experimentar lo que es sentirse bien. Como dice Carmen Machi: "lo normal es no encontrarse mal", que es algo que casi no recordaba cómo era.
Hoy toca evaluar mi estado físico en clase de salsa. Probaré equilibrio, estabilidad, velocidad y ritmo. Ya verás qué risa, una semana sin dar palo al agua va a traer consecuencias hilarantes.
Pobres chicas, lo que les espera.
Ayer decidí que le dieran al mundo y me quedé en casa prácticamente todo el día. Esperaba regodearme en mis dolores y dejar que las alucinaciones de la fiebre hicieran estragos en mi propiocepción, así que avisé en el trabajo de que no iría y me dejé llevar.
Y, oye, fue de coña. Por la tarde estaba tan bien que hasta pude salir a tirar la basura. No es nada excepcional, bien que la había sacado cuando estaba arrastrándome y luchando por mi vida (yo no soy dramático, sólo le doy emoción a la monótona rutina), la novedad de ayer fue que salí sin chaqueta. Así, como los locos. Porque con la chaqueta tenía hasta calor.
¿Sabéis lo que es salir a la calle y sentirte como un bicho raro porque estás con la chaqueta atada hasta arriba, tres capas de ropa debajo y estar temblando de frío cuando todo el mundo con el que te cruzas va en manga corta y bermudas? ¿Y sabéis lo bien que sienta la luz natural directa cuando tu neurona no decide freírse y rebotar por tu cráneo como si quisiera hacerlo estallar? MAMMA MIA, qué falta me hacía encontrarme mejor.
Sigo medicándome, porque la cabeza sigue doliéndome, y aún de vez en cuando me mareo un poco. Pero ahora empiezo a experimentar lo que es sentirse bien. Como dice Carmen Machi: "lo normal es no encontrarse mal", que es algo que casi no recordaba cómo era.
Hoy toca evaluar mi estado físico en clase de salsa. Probaré equilibrio, estabilidad, velocidad y ritmo. Ya verás qué risa, una semana sin dar palo al agua va a traer consecuencias hilarantes.
Pobres chicas, lo que les espera.