napolitanas a lo cutre
Jul. 17th, 2012 01:14 pmMi secreto para hacer bollería reside en ser un perraco del quince y comprar la masa ya hecha. Bueno, para las magdalenas no, eso me lo hago yo desde cero. (Bueno, compro la harina y la levadura y demás materias primas, pero no consumo preparados de bizcochos.) Así, cuando el domingo decidí hacer napolitanas, no tuve que complicarme mucho. Tenía la masa de hojaldre en el congelador, tenía nocilla en el armario, y tenía azúcar. (Hombreporfavor, que estamos hablando de mí. Dos quilos tengo siempre en la despensa. Por si me dan arrebatos. Como el domingo.)
Puede parecer mentira, pero ponerme a cocinar dulces en un domingo que tenía cargado de cosas por hacer me sirvió para calmarme un poco y recuperar fuerzas. Resulta ilógico, lo normal sería pensar que si añades algo más a tu lista de tareas, acabarás más cansado y con aún menos tiempo para hacerlo todo. Pero no. Es decir, sí, acabé más tarde, pero me ayudó tanto que compensó con creces el dormir sólo seis horas.
(Asumámoslo, si no hubiera hecho napolitanas sólo habría ganado un cuarto de hora de sueño. No es despreciable, pero tampoco me salvará la vida.)
Luego está la cara de "estás fatal de lo tuyo *nom nom nom*" que pone tu madre cuando a las once y media de la noche te presentas en casa con napolitanas caseras.
Motivado por
leydhen, voy a poner la receta. Tristemente, no hay fotos del paso a paso, pero es tan fácil que hasta yo lo explicaré de forma sencilla. ¡Ahora con fotos! (2012.07.26)
Napolitanas dechocolatenocilla
Ingredientes:
Preparación
Dejamos descongelar la placa de hojaldre. Mientras la placa se descongela, calentamos el horno a 210ºC. Nos distraeremos mirando tags en tumblr hasta que la placa esté lista. También podemos ir limpiando bien la zona de trabajo.
Para ganar tiempo, pondremos papel de horno sobre la bandeja que usaremos para hornear las napolitanas.
Una vez la placa está descongelada, esparciremos una suave capa de azúcar sobre la zona de trabajo. Aunque va al gusto, aconsejo no abusar. El hojaldre es insulso de por sí, pero le vamos a meter un relleno de nocilla. Si os pasáis con el azúcar luego no me vengáis con denuncias por inducción a la diabetes.

Desplegamos la placa y la extenderemos sobre el azúcar. Después, esparciremos un poco más de azúcar por encima de la placa.

Con un rodillo aplanaremos un poco la placa. Esto servirá para que el azúcar se pegue algo más a la placa. Si queréis hacer muchas napolitanas pequeñitas y apurar la placa, podéis hacer más fuerza y así la placa se quedará más finita. Si os apetece un troncho de hojaldre, entonces hay que pasar el rodillo con suavidad y mimo.
A continuación decidiremos el tamaño y la forma de las napolitanas. ¿Gruesas y corticas? ¿Largas y delgadas? ¿Un palmo de largas y cuatro dedos de anchas? ¿Infinitesimales? Yo opto por hacer tres napolitanas por placas, así que corto la placa en tres partes: pongo la placa en horizontal (panorámico, 16:9, como queráis verlo) y hago dos cortes verticales. Eso me deja tres porciones bastante generosas en anchura, ideal para manipular y para llenar sin preocuparse.

Una vez decidido el tamaño y aplicados los cortes, toca rellenar. Con una cuchara (o con el utensiliio con el que seáis más mañosos) ponéis una tira de nocilla en uno de los lados de la porción. Puede ser más gorda o más delgada, más alta o menos alta, según lo dulcívoros que os notéis. Tened en cuenta, eso sí, que si os pasáis luego no va a poder cerrar bien y verterá parte del contenido fuera. ¡Nocilla desaprovechada! Vuestra conciencia no os dejará tranquilos en años.
A mí me gusta dejar un margen entre la tira de nocilla y el relleno, para así poder dejar una tira de masa para hacer el sellado lateral con comodidad.

(Se me ha ido un poco la mano con el tronchaco, sí.)
Cuando el relleno esté aplicado, doblaremos cada porción por la mitad, plegando en sentido paralelo a la tira de relleno que hemos puesto.
El sello va un poco free-style. Hay gente que las pliega sobre sí mismas, por ejemplo. Yo prefiero aplanar la zona que junta los pliegues y hacer cortecitos con el cuchillo. ¿Por qué? Pues porque ese aspecto es el de la napolitana que me pierde, y soy original a rabiar. (Gracias, AnaRosa.)


Con las napolitanas ya formadas, las ponemos sobre el papel de hornear que hay encima de la bandeja.
Batimos el huevo en un bol.

(Toma fotomontaje. El desenfoque es Samueliano, no gaussiano ¬¬U)
Con un pincel de silicona (o con una cuchara, ya que estamos en modo cutre) pintamos la superfície de las napolitanas.

Al terminar, procedemos a tirarle fideos de chocolate al gusto del consumidor por encima. Entre el huevo y el azúcar los fideos se quedarán pegados a la napolitana, y con el huevo la napolitana tendrá un aspecto brillante y espectacular. (Mientras no se nos fundan demasiado los fideos.... ¬¬U)

Ponemos la bandeja con las napolitanas en el horno y lo dejamos tostándose gracias al poder del ingenio humano durante 15 o 20 minutos. Mi horno es una mierda, así que yo lo dejo 25 minutos. Y le doy la vuelta para que todo se me hornee de forma homogénea. Puto crack, mi horno ¬¬U
De todas formas, como ya sabéis que esto de los hornos y los tiempos es como magia, y cada horno va a su bola, estáis atentos y listo. Cuando veáis que tiene un aspecto así doradito fetén y que han subido, las sacáis. Y si os han quedado crudas o tostadas, en la siguiente hornada ajustáis los tiempos. Yo es que cocino como programo: red-green-refactor. (Prueba y error extremos. Porque como la cagues un poco tu estómago sufre mucho.)
Las dejamos enfriar un buen rato (especialmente en Verano) y cuando nos parezca nos las zampamos antes de que la neurona tenga tiempo de impedírtelo por la cantidad de azúcar y grasa y tó lo malo que te vas a comer. Podemos distraerla con las técnicas habituales, si tememos que nos amarguen la merienda.
Notas
(La próxima vez quizá sí que haga fotos del paso a paso xD Creo que he sido demasiado optimista pensando que podría explicarlo sin resultar absurdamente enrevesado. Ya editaré la entrada y avisaré.)
Aquí las fotos de mi primera vez:

Las imágenes son clickables y se abren en gordo en ventana nueva.

Toma close-up.
He aprendido un par de cosas que quiero tener en mente para la siguiente vez que haga. Porque por supuesto que voy a volver a hacer. Es aún más fácil de hacer que las palmeritas de Isasaweis, y encima luego no tengo que bañarlas en chocolate. (Hmm...)
Ésta vez mi madre ha dado el visto bueno, así que parece que voy a poder hacer un par de pruebas más en las próximas semanas para acabar de perfilar la base y empezar a hacer variaciones en el relleno: crema de chocolate blanco, chocolate blanco, crema... Y si la cosa cuaja, entonces ya a echarle por encima trufa y nata, y ya verás qué risa.
...
No, mejor no. Ya se me está yendo la pinza. CONTRÓH, ZAM, CONTRÓH. CONTROOOOOOH!! O TE PONGO DOH VELAH NEGRAH.
Puede parecer mentira, pero ponerme a cocinar dulces en un domingo que tenía cargado de cosas por hacer me sirvió para calmarme un poco y recuperar fuerzas. Resulta ilógico, lo normal sería pensar que si añades algo más a tu lista de tareas, acabarás más cansado y con aún menos tiempo para hacerlo todo. Pero no. Es decir, sí, acabé más tarde, pero me ayudó tanto que compensó con creces el dormir sólo seis horas.
(Asumámoslo, si no hubiera hecho napolitanas sólo habría ganado un cuarto de hora de sueño. No es despreciable, pero tampoco me salvará la vida.)
Luego está la cara de "estás fatal de lo tuyo *nom nom nom*" que pone tu madre cuando a las once y media de la noche te presentas en casa con napolitanas caseras.
Motivado por
Napolitanas de
Ingredientes:
- una placa de masa de hojaldre. Yo uso la del Mercadona (en la sección de congelados) porque esto es una receta a lo cutre. Los pros se la hacen ellos mismos.
- un frasco de nocilla. Depende de cuánto las queramos rellenar, con uno pequeño tendremos bastante. Yo tenía el día tonto y gasté uno de los frascos medianos de cristal.
- azúcar.
- un huevo. Para sacar nuestro artista interior y darle una capa de pintura a la napolitana.
- fideos de chocolate. Para tirárselos por encima.
Preparación
Dejamos descongelar la placa de hojaldre. Mientras la placa se descongela, calentamos el horno a 210ºC. Nos distraeremos mirando tags en tumblr hasta que la placa esté lista. También podemos ir limpiando bien la zona de trabajo.
Para ganar tiempo, pondremos papel de horno sobre la bandeja que usaremos para hornear las napolitanas.
Una vez la placa está descongelada, esparciremos una suave capa de azúcar sobre la zona de trabajo. Aunque va al gusto, aconsejo no abusar. El hojaldre es insulso de por sí, pero le vamos a meter un relleno de nocilla. Si os pasáis con el azúcar luego no me vengáis con denuncias por inducción a la diabetes.

Desplegamos la placa y la extenderemos sobre el azúcar. Después, esparciremos un poco más de azúcar por encima de la placa.

Con un rodillo aplanaremos un poco la placa. Esto servirá para que el azúcar se pegue algo más a la placa. Si queréis hacer muchas napolitanas pequeñitas y apurar la placa, podéis hacer más fuerza y así la placa se quedará más finita. Si os apetece un troncho de hojaldre, entonces hay que pasar el rodillo con suavidad y mimo.
A continuación decidiremos el tamaño y la forma de las napolitanas. ¿Gruesas y corticas? ¿Largas y delgadas? ¿Un palmo de largas y cuatro dedos de anchas? ¿Infinitesimales? Yo opto por hacer tres napolitanas por placas, así que corto la placa en tres partes: pongo la placa en horizontal (panorámico, 16:9, como queráis verlo) y hago dos cortes verticales. Eso me deja tres porciones bastante generosas en anchura, ideal para manipular y para llenar sin preocuparse.

Una vez decidido el tamaño y aplicados los cortes, toca rellenar. Con una cuchara (o con el utensiliio con el que seáis más mañosos) ponéis una tira de nocilla en uno de los lados de la porción. Puede ser más gorda o más delgada, más alta o menos alta, según lo dulcívoros que os notéis. Tened en cuenta, eso sí, que si os pasáis luego no va a poder cerrar bien y verterá parte del contenido fuera. ¡Nocilla desaprovechada! Vuestra conciencia no os dejará tranquilos en años.
A mí me gusta dejar un margen entre la tira de nocilla y el relleno, para así poder dejar una tira de masa para hacer el sellado lateral con comodidad.

(Se me ha ido un poco la mano con el tronchaco, sí.)
Cuando el relleno esté aplicado, doblaremos cada porción por la mitad, plegando en sentido paralelo a la tira de relleno que hemos puesto.
El sello va un poco free-style. Hay gente que las pliega sobre sí mismas, por ejemplo. Yo prefiero aplanar la zona que junta los pliegues y hacer cortecitos con el cuchillo. ¿Por qué? Pues porque ese aspecto es el de la napolitana que me pierde, y soy original a rabiar. (Gracias, AnaRosa.)


Con las napolitanas ya formadas, las ponemos sobre el papel de hornear que hay encima de la bandeja.
Batimos el huevo en un bol.

(Toma fotomontaje. El desenfoque es Samueliano, no gaussiano ¬¬U)
Con un pincel de silicona (o con una cuchara, ya que estamos en modo cutre) pintamos la superfície de las napolitanas.

Al terminar, procedemos a tirarle fideos de chocolate al gusto del consumidor por encima. Entre el huevo y el azúcar los fideos se quedarán pegados a la napolitana, y con el huevo la napolitana tendrá un aspecto brillante y espectacular. (Mientras no se nos fundan demasiado los fideos.... ¬¬U)

Ponemos la bandeja con las napolitanas en el horno y lo dejamos tostándose gracias al poder del ingenio humano durante 15 o 20 minutos. Mi horno es una mierda, así que yo lo dejo 25 minutos. Y le doy la vuelta para que todo se me hornee de forma homogénea. Puto crack, mi horno ¬¬U
De todas formas, como ya sabéis que esto de los hornos y los tiempos es como magia, y cada horno va a su bola, estáis atentos y listo. Cuando veáis que tiene un aspecto así doradito fetén y que han subido, las sacáis. Y si os han quedado crudas o tostadas, en la siguiente hornada ajustáis los tiempos. Yo es que cocino como programo: red-green-refactor. (Prueba y error extremos. Porque como la cagues un poco tu estómago sufre mucho.)
Las dejamos enfriar un buen rato (especialmente en Verano) y cuando nos parezca nos las zampamos antes de que la neurona tenga tiempo de impedírtelo por la cantidad de azúcar y grasa y tó lo malo que te vas a comer. Podemos distraerla con las técnicas habituales, si tememos que nos amarguen la merienda.
Notas
- Es importante asegurarnos que el horno esté a 210ºC antes de poner el hojaldre, porque si no no subirá. (Gracias, Isasaweis.)
Aquí las fotos de mi primera vez:

Las imágenes son clickables y se abren en gordo en ventana nueva.

Toma close-up.
He aprendido un par de cosas que quiero tener en mente para la siguiente vez que haga. Porque por supuesto que voy a volver a hacer. Es aún más fácil de hacer que las palmeritas de Isasaweis, y encima luego no tengo que bañarlas en chocolate. (Hmm...)
- No hay que ponerle mucho azúcar. No me di cuenta, y como iba en modo automático al estar manejando placas de hojaldre, eché el mismo azúcar que cuando hago palmeritas de Isasaweis. Grave error. Con un poco menos de azúcar hubieran quedado mejor.
- En mi horno, prefiero ponerla la bandeja algo por debajo de la mitad de altura. Parece que ése es el lugar idóneo para el horneado en mi casa. Cuando les di la vuelta (no hay que hacerlo, pero mi horno tiene una diferencia de 30ºC de la puerta a la parte trasera, y si no lo giro se me queda la mitad por cocer y la otra bien churruscada) las puse en medio sin darme cuenta y se tostó demasiado el azúcar. De nuevo, para mi gusto.
- Quiero hacer una hornada sin los fideos y luego hacer algún almíbar y bañarlo entonces. No sé si es porque subí las napolitanas de altura hasta la mitad y hacía demasiado calor, pero los fideos se me fundieron muchito. Por una parte es muy cómodo, porque así no vas recogiendo fideos cada vez que das un mordisco (que, aunque deliciosa recompensa para tan trabajosa limpieza, es un esfuerzo muy alto comparado con el aporte nutricional que se obtiene), pero por otra es malo porque quedan un tanto feas.
- De la hornada sin fideos me voy a reservar una para bañarle las puntas en chocolate de cobertura. Porque cuando estaba escribiendo la entradilla a la lista me he dado cuenta de que era algo que estaría bien probar. Y luego tirarle chocolate de cobertura por encima, pero haciendo líneas. Así como decorativo-chic pero sin crear una capa cascadientes. A ver, que ya van rellenas de nocilla, tampoco nos pasemos.
Ésta vez mi madre ha dado el visto bueno, así que parece que voy a poder hacer un par de pruebas más en las próximas semanas para acabar de perfilar la base y empezar a hacer variaciones en el relleno: crema de chocolate blanco, chocolate blanco, crema... Y si la cosa cuaja, entonces ya a echarle por encima trufa y nata, y ya verás qué risa.
...
No, mejor no. Ya se me está yendo la pinza. CONTRÓH, ZAM, CONTRÓH. CONTROOOOOOH!! O TE PONGO DOH VELAH NEGRAH.
no subject
Date: 2012-07-18 08:11 am (UTC)no subject
Date: 2012-07-18 08:40 am (UTC)no subject
Date: 2012-07-18 10:11 am (UTC)