domingo de experimentos fallidos
Sep. 10th, 2012 03:18 pmAyer despejé mi agenda para quedarme en casa y adecentarla un poco. La semana anterior tuve mucha juerga y la pobre lo notó, así que este fin de semana me tocaba ser un adulto maduro y responsable. Lo que significa ponerse ropa vieja y ponerte a limpiar como si tu madre viniera a cocinar a tu casa. (Léase: "una jartá", si no estáis familiarizados con la situación.)
Y, como suele pasar, al final siempre dejo algo para otro momento. En esta ocasión fue la plancha. Porque mañana es fiesta en Catalunya, y voy a tener un poco de tiempo libre, así que no pasa nada por no hacerlo todo el fin de semana. Que, a ver, todo lo que es limpieza y tal se hizo. ¡Hasta puse una lavadora de calzado! Hay que prepararse para la nueva temporada del gimnasio.
Aproveché el tiempo libre para darle a los fogones. Y fracasar estrepitosamente.
Lo primero que intenté hacer fueron natillas. Cogí la receta que
leydhen ha usado y que salen de rechupete. Y lo digo por experiencia, que las he probado y están ricas no, lo siguiente.
Hombre, como natillas fueron un fracaso, pero como bebida fría para un cóctel me salió estupendo. Y es que no me cuajó. Pero ni p'atrás.
No sé exactamente qué hice mal. ¿Quizá no saqué suficientemente antes de tiempo los huevos y la leche, para que se aclimataran? No sé. El caso es que la mezcla, después de calentarse, no llegó a convertirse en crema. Se quedó líquida, era básicamente leche teñida. Igualmente, decidí dejarlo en la nevera a ver si les daba un poco de decencia y se cuajaban. Pero no. Al final del día terminé con cuatro maravillosas natillas líquidas, que procedí a tirar por el desagüe. (En realidad tiré tres, la cuarta me la bebí. Por mi orgullo. Y, oye, sí tenía un punto a natillas, sí.)
Eso sí, la cantidad justa para cuatro raciones, eso está muy bien.
Después intenté hacer mochis. Seguí esta receta de directoalpaladar, pero se me olvidó que entre la quinta y la sexta foto hay que hacer magia. Porque la masa me quedó intratable. Era pegajosa al extremo, absorbía la maizena y por lo tanto servía de una mierda espolvorearla.
No es que tema enguarrarme, es que era imposible moldear nada con esa masa. Intentabas coger un trozo y te llevabas media mesa, y después intentabas hacer una bola y acababas con toda la masa esparcida por tu mano. El horror.
Acabé tirando el aborto, pero no sin antes darle un tiento a la masa. Ciertamente, tenía un sabor que recordaba al mochi, resultó reconfortante ver que al menos eso sí hice bien. Y estaba buena, encima.
Acabé muy frustrado, así que comí dándome patadas por el fracaso culinario. Pensé en hacer algo que me saliera bien, como magdalenas o galletas, pero había acabado con todos los huevos, así que no podía hacer nada de eso. Pensé después en palmeritas, pero me apetecía algo con chocolate para acompañar mis sentimientos de fracaso, y no tenía nocilla para hacer napolitanas. Así que seguí limpiando mientras me pateaba por no saber hacer una mierda.
Y entonces al KosMos le entró un conflicto putadil: "si lo dejo tal y como está, se sentirá puteado, lo cuál me da fuerzas; pero si le pongo un poco de chocolate al alcance, se tirará en barrena y se sentirá mal por romper su promesa de un capricho a la semana". Y decidió que le reportaba más horas de diversión verme lamentar mi debilidad ante la comida que no mi inutilidad ante los fogones, así que permitió que los dulces profesionales me animaran el día.
Pasé por casa de mis padres un ratito por la tarde y me llevé de vuelta un trozo de brazo de gitano de trufa y una porción bien generosa de coca de chocolate del mercado medieval que han puesto en mi ciudad por la fiesta mayor.
Ninguno sobrevivió a la merienda.
La parte buena es que me alegro de no haber tenido nada para seguir cocinando, porque no creo que hubiera sido capaz de soportar otro revés cocinalquímico. Y porque a las cinco y media se fue la luz durante una hora, hubiera sido lo peor tener el horno encendido con algo delicado dentro en ese momento.
No hay mal que por bien no venga.
Y, como suele pasar, al final siempre dejo algo para otro momento. En esta ocasión fue la plancha. Porque mañana es fiesta en Catalunya, y voy a tener un poco de tiempo libre, así que no pasa nada por no hacerlo todo el fin de semana. Que, a ver, todo lo que es limpieza y tal se hizo. ¡Hasta puse una lavadora de calzado! Hay que prepararse para la nueva temporada del gimnasio.
Aproveché el tiempo libre para darle a los fogones. Y fracasar estrepitosamente.
Lo primero que intenté hacer fueron natillas. Cogí la receta que
Hombre, como natillas fueron un fracaso, pero como bebida fría para un cóctel me salió estupendo. Y es que no me cuajó. Pero ni p'atrás.
No sé exactamente qué hice mal. ¿Quizá no saqué suficientemente antes de tiempo los huevos y la leche, para que se aclimataran? No sé. El caso es que la mezcla, después de calentarse, no llegó a convertirse en crema. Se quedó líquida, era básicamente leche teñida. Igualmente, decidí dejarlo en la nevera a ver si les daba un poco de decencia y se cuajaban. Pero no. Al final del día terminé con cuatro maravillosas natillas líquidas, que procedí a tirar por el desagüe. (En realidad tiré tres, la cuarta me la bebí. Por mi orgullo. Y, oye, sí tenía un punto a natillas, sí.)
Eso sí, la cantidad justa para cuatro raciones, eso está muy bien.
Después intenté hacer mochis. Seguí esta receta de directoalpaladar, pero se me olvidó que entre la quinta y la sexta foto hay que hacer magia. Porque la masa me quedó intratable. Era pegajosa al extremo, absorbía la maizena y por lo tanto servía de una mierda espolvorearla.
No es que tema enguarrarme, es que era imposible moldear nada con esa masa. Intentabas coger un trozo y te llevabas media mesa, y después intentabas hacer una bola y acababas con toda la masa esparcida por tu mano. El horror.
Acabé tirando el aborto, pero no sin antes darle un tiento a la masa. Ciertamente, tenía un sabor que recordaba al mochi, resultó reconfortante ver que al menos eso sí hice bien. Y estaba buena, encima.
Acabé muy frustrado, así que comí dándome patadas por el fracaso culinario. Pensé en hacer algo que me saliera bien, como magdalenas o galletas, pero había acabado con todos los huevos, así que no podía hacer nada de eso. Pensé después en palmeritas, pero me apetecía algo con chocolate para acompañar mis sentimientos de fracaso, y no tenía nocilla para hacer napolitanas. Así que seguí limpiando mientras me pateaba por no saber hacer una mierda.
Y entonces al KosMos le entró un conflicto putadil: "si lo dejo tal y como está, se sentirá puteado, lo cuál me da fuerzas; pero si le pongo un poco de chocolate al alcance, se tirará en barrena y se sentirá mal por romper su promesa de un capricho a la semana". Y decidió que le reportaba más horas de diversión verme lamentar mi debilidad ante la comida que no mi inutilidad ante los fogones, así que permitió que los dulces profesionales me animaran el día.
Pasé por casa de mis padres un ratito por la tarde y me llevé de vuelta un trozo de brazo de gitano de trufa y una porción bien generosa de coca de chocolate del mercado medieval que han puesto en mi ciudad por la fiesta mayor.
Ninguno sobrevivió a la merienda.
La parte buena es que me alegro de no haber tenido nada para seguir cocinando, porque no creo que hubiera sido capaz de soportar otro revés cocinalquímico. Y porque a las cinco y media se fue la luz durante una hora, hubiera sido lo peor tener el horno encendido con algo delicado dentro en ese momento.
No hay mal que por bien no venga.
no subject
Date: 2012-09-11 09:29 am (UTC)1 y ½ tazas de harina
1 taza de mantequilla
½ taza de azúcar
(lo bueno de esta receta es que puedes cambiar las proporciones son 3, 2, 1 y las puedes cambiar como quieras)
Puedes usar azúcar glass para decorar
Preparación:
Batir la mantequilla y el azúcar hasta que la masa quede homogénea.
Añadir la harina hasta que la pasta quede suave.
Poner la pasta en una superficie de trabajo y amasar hasta que la masa tenga un grosor de 1 cm.
Cortar en círculos o en tiras de unos 3 cm de longitud. Decorar con un tenedor haciendo agujeritos. Decorar con azúcar glass y meter en la nevera 20 minutos.
Calentar el horno a 190ºC y hornear durante 15-20 minutos hasta que las galletas cojan un color dorado oscuro. Retirar y enfriar en una rejilla.
no subject
Date: 2012-09-11 10:25 am (UTC)¡Me apunto la receta! Que además no requiere nada que sea fácil que se me agote. (A veces parezco un poco diógenes con la mantequilla, la harina y el azúcar. Con los huevos no, que en seguida se me echan potencialmente a perder.)
Espero recurrir a ella porque quiera probarla y no porque esté desesperanzado xD
no subject
Date: 2012-09-11 10:27 am (UTC)No, es la receta de "mamá, ¿hacemos galletas?" sin complicarse la vida :P
Están muy buenas (con esa cantidad de mantequilla, no podría ser de otro modo)
no subject
Date: 2012-09-11 10:32 am (UTC)