porque, sí, soy raro
Feb. 11th, 2013 04:26 pmCada vez que conozco a una persona y vamos de fiesta, hay dos cosas que les sorprende lo suficiente cuando me ven bailar, y no suelen callarse (últimamente estoy conociendo mucha gente directa):
Y nunca sé bien bien cómo tomarlo.
Quiero decir, es muy fácil tomárselo mal. O, al menos, no tomártelo del todo bien. Incluso cuando sabes que quien te lo dice no tiene maldad (aunque, a ver, que te acaba de conocer, tampoco es que sepas cómo habla. Pero, como no te conoce, ¿qué razón tiene para insultarte?) no puedes evitar no tomártelo como un cumplido.
Sobre todo porque la cara de sorpresa que ponen cuando descubren que eres abstemio puede significar que bailas como un borracho. Y eso no es bueno, que digamos.
Podría pensar que bailo sin cortarme (lo que solemos llamar "sin filtro"), lo cuál es cierto. Quizá por eso me cuesta tanto arrancarme, porque no puedo evitar darle vueltas a qué pensará la gente que me ve.
Y luego llegan comentarios como éstos y te ratifican la idea de que no deberáis bailar en público.
Que sí, que una vez empiezas te pones en plan "qué más da todo si te lo pasas bien", pero enfréntate a los recuerdos el día siguiente.
(¿Ves? Si me emborrachara no recordaría nada y no tendría reproches. Quizá lo que quieren decir es que bailo tan mal que sería mejor que bebiera para al día siguiente no recordar nada.)
(Cielos, no se me había ocurrido antes.)
(...)
(Creo que será mejor dejarlo aquí.)
Contra lo que sí que no puedo hacer nada es con el sudor. Porque, baile mal o peor, yo lo doy todo. Y ser de sudor fácil pues no ayuda. Si no voy bebiendo agua a menudo, acabo deshidratado perdido.
Sí, da asquito, pero qué le voy a hacer. Es lo que tiene sudar.
A veces los dos comentarios van acompañados de comentarios divertidos, como "nunca había visto a un tío mover la cadera" o este post-it.
Y por ahí me voy a salvar.
(Pero no, jamás diré que bailo bien.)
- Ah, pero ¿no bebes?
- ¡Estás sudando una barbaridad!
Y nunca sé bien bien cómo tomarlo.
Quiero decir, es muy fácil tomárselo mal. O, al menos, no tomártelo del todo bien. Incluso cuando sabes que quien te lo dice no tiene maldad (aunque, a ver, que te acaba de conocer, tampoco es que sepas cómo habla. Pero, como no te conoce, ¿qué razón tiene para insultarte?) no puedes evitar no tomártelo como un cumplido.
Sobre todo porque la cara de sorpresa que ponen cuando descubren que eres abstemio puede significar que bailas como un borracho. Y eso no es bueno, que digamos.
Podría pensar que bailo sin cortarme (lo que solemos llamar "sin filtro"), lo cuál es cierto. Quizá por eso me cuesta tanto arrancarme, porque no puedo evitar darle vueltas a qué pensará la gente que me ve.
Y luego llegan comentarios como éstos y te ratifican la idea de que no deberáis bailar en público.
Que sí, que una vez empiezas te pones en plan "qué más da todo si te lo pasas bien", pero enfréntate a los recuerdos el día siguiente.
(¿Ves? Si me emborrachara no recordaría nada y no tendría reproches. Quizá lo que quieren decir es que bailo tan mal que sería mejor que bebiera para al día siguiente no recordar nada.)
(Cielos, no se me había ocurrido antes.)
(...)
(Creo que será mejor dejarlo aquí.)
Contra lo que sí que no puedo hacer nada es con el sudor. Porque, baile mal o peor, yo lo doy todo. Y ser de sudor fácil pues no ayuda. Si no voy bebiendo agua a menudo, acabo deshidratado perdido.
Sí, da asquito, pero qué le voy a hacer. Es lo que tiene sudar.
A veces los dos comentarios van acompañados de comentarios divertidos, como "nunca había visto a un tío mover la cadera" o este post-it.
Y por ahí me voy a salvar.
(Pero no, jamás diré que bailo bien.)