estoy molido
Feb. 19th, 2013 08:43 pmAyer me acosté supertarde. Entre una cosa y otra, terminé de las tareas diarias a las once y media, lo que ya es muy tarde para lo habitual. Pero estoy tan motivado con el New Super Mario Bros 2 que no pude resistirme a jugar un ratito antes de dormirme.
Me metí en la cama con la consola, y jugué hasta llegar a la torre del mundo 2. Oh, es delicioso, con su desierto y sus cosas. Se me ocurrió mirar la hora, porque una torre es un buen momento pararse a ver qué ha pasado en el mundo mientras estabas ausente de la realidad, y el reloj marcaba las doce y cuarto.
Las doce. Y cuarto. ¿Pero qué leches...?
Es mejor aprovechar para guardar después de una torre, que te ofrece el guardado del bueno, pero me conformé con hacerlo antes de la torre. Más que nada, porque tampoco eran horas de seguir jugando.
Es normal que hoy haya estado molido todo el día. Por la mañana casi no sabía dónde estaba, no sé ni cómo he podido trabajar.
A las doce hemos tenido una reunión para planificar el trabajo de las siguientes dos semanas, pero hemos empezado tarde, con lo que hemos acabado casi a las tres. Ponte a comer a las tres, solo, con la cabeza como un bombo...
A las cinco he salido escopeteado, porque los martes tengo logopedia (yay logopedia! Poco a poco, poco a poco), y he llegado sin mayores contratiempos.
Lo bueno de los martes es que la logopedia sólo dura tres cuartos de hora, así que llego a casa más temprano que los días que voy al gimnasio. Y como tengo que pasar apuntes y hacer los ejercicios, no voy al gimnasio, por lo que puedo cocinar con calma y hasta relajarme un poco.
Eso sí, hoy me acuesto a las diez sí o sí.
Me metí en la cama con la consola, y jugué hasta llegar a la torre del mundo 2. Oh, es delicioso, con su desierto y sus cosas. Se me ocurrió mirar la hora, porque una torre es un buen momento pararse a ver qué ha pasado en el mundo mientras estabas ausente de la realidad, y el reloj marcaba las doce y cuarto.
Las doce. Y cuarto. ¿Pero qué leches...?
Es mejor aprovechar para guardar después de una torre, que te ofrece el guardado del bueno, pero me conformé con hacerlo antes de la torre. Más que nada, porque tampoco eran horas de seguir jugando.
Es normal que hoy haya estado molido todo el día. Por la mañana casi no sabía dónde estaba, no sé ni cómo he podido trabajar.
A las doce hemos tenido una reunión para planificar el trabajo de las siguientes dos semanas, pero hemos empezado tarde, con lo que hemos acabado casi a las tres. Ponte a comer a las tres, solo, con la cabeza como un bombo...
A las cinco he salido escopeteado, porque los martes tengo logopedia (yay logopedia! Poco a poco, poco a poco), y he llegado sin mayores contratiempos.
Lo bueno de los martes es que la logopedia sólo dura tres cuartos de hora, así que llego a casa más temprano que los días que voy al gimnasio. Y como tengo que pasar apuntes y hacer los ejercicios, no voy al gimnasio, por lo que puedo cocinar con calma y hasta relajarme un poco.
Eso sí, hoy me acuesto a las diez sí o sí.