rasguños en la puerta (ay por Dios)
Feb. 4th, 2015 01:01 pmUna de las claras ventajas que veía, en mi juventud, a independizarme era la posibilidad de volver a tener gatos. Porque los gatos son AMOR!, y desde que los míos murieron, veía el vivir solo como una invitación a sacar al loco de los gatos que llevo dentro.
Pero conforme ha pasado el tiempo me he ido resistiendo a la idea. Sigo pensando que son AMOR!, pero no me veo preparado para tener un gato. O catorce.
Es algo a lo que vuelvo de tanto en tanto. "Me encantaría tener un gato. O catorce. Pero paso tanto tiempo fuera de casa... ¿Sabría educarlo? ¿Sabría cuidarlo como se merece? ¿Estaría sano? ¿Puedo pagarle la atención médica y sus comidas? ¿Dónde pondría su comida? ¿Y su caja de arena? ¿Tendría espacio para algo a lo que subirse, o tiro de cajas de cartón, que tengo trillones? (debería hacer algo con mi diógenes)", me asaltan las inseguridades y lo dejo para más adelante.
Que sí, que los gatos son independientes y bla bla. Pero hay que pasar con ellos un tiempo para que se reajusten, hay que enseñarles qué pueden y no pueden hacer, requieren saber imponerse y se añoran si están solos. Pasando fuera de casa entre doce y catorce horas al día, y durmiendo cuando estoy en casa, ¿le daría una buena vida?
No se trata sólo de mimarlos y atosigarlos y llenar el teléfono con fotos. Eso sé que puedo hacerlo. (NACÍ PARA ELLO.) Me preocupa saberlo doblegar cuando toque hacer algo que no le interesa, saber imponerme cuando se gire y decida atacar porque lo estoy cepillando o dándole una medicina.
Le doy tantas vueltas a todo, que por miedo no hago nada. Porque nunca me veo capacitado para nada. Algo parecido a lo de sacarse el carné de conducir.
Y las cosas no van a cambiar sencillamente por esperar.
Últimamente, por suerte, estoy muy expuesto a gatos. Está Xena, la gata de mi hermana, que es AMOR! (y FUEGO y TERNURA y FURIA ENCARNADA, como todos los gatos), que veo al menos una vez por semana cuando voy de visita familiar; está tumblr, donde es imposible no ver gatos y en serio que te alegran el día... Y, claro, el antojo se dispara.
Y luego está la gota que colma el vaso, en forma de cameo inesperado de GATOS! en un stream de un gamer por twitch, que tiene gatos y maúllan y AAAGH, PÓNGAME CATORCE.
Así que voy a darme un tiempo para documentarme sobre educación y cuidados, porque quiero prepararme, porque sí, voy a tener un gato en un futuro cercano. El año que viene será el año del gato, diga lo que diga el horóscopo chino.
(Quizás antes, depende de si para mi cumpleaños he decidido rendirme y dejar de invertir tanto dinero en el gimnasio. Porque para el provecho que le estoy sacando ya podría abrirme un plan de pensiones. En serio, skinny fat forever.)
Espero tener la fuerza de voluntad suficiente como para poder cumplirlo.
(Título de la entrada anarroseado vilmente a Mel Ramonda. ¡Írseme a comprar sus libros!)
Pero conforme ha pasado el tiempo me he ido resistiendo a la idea. Sigo pensando que son AMOR!, pero no me veo preparado para tener un gato. O catorce.
Es algo a lo que vuelvo de tanto en tanto. "Me encantaría tener un gato. O catorce. Pero paso tanto tiempo fuera de casa... ¿Sabría educarlo? ¿Sabría cuidarlo como se merece? ¿Estaría sano? ¿Puedo pagarle la atención médica y sus comidas? ¿Dónde pondría su comida? ¿Y su caja de arena? ¿Tendría espacio para algo a lo que subirse, o tiro de cajas de cartón, que tengo trillones? (debería hacer algo con mi diógenes)", me asaltan las inseguridades y lo dejo para más adelante.
Que sí, que los gatos son independientes y bla bla. Pero hay que pasar con ellos un tiempo para que se reajusten, hay que enseñarles qué pueden y no pueden hacer, requieren saber imponerse y se añoran si están solos. Pasando fuera de casa entre doce y catorce horas al día, y durmiendo cuando estoy en casa, ¿le daría una buena vida?
No se trata sólo de mimarlos y atosigarlos y llenar el teléfono con fotos. Eso sé que puedo hacerlo. (NACÍ PARA ELLO.) Me preocupa saberlo doblegar cuando toque hacer algo que no le interesa, saber imponerme cuando se gire y decida atacar porque lo estoy cepillando o dándole una medicina.
Le doy tantas vueltas a todo, que por miedo no hago nada. Porque nunca me veo capacitado para nada. Algo parecido a lo de sacarse el carné de conducir.
Y las cosas no van a cambiar sencillamente por esperar.
Últimamente, por suerte, estoy muy expuesto a gatos. Está Xena, la gata de mi hermana, que es AMOR! (y FUEGO y TERNURA y FURIA ENCARNADA, como todos los gatos), que veo al menos una vez por semana cuando voy de visita familiar; está tumblr, donde es imposible no ver gatos y en serio que te alegran el día... Y, claro, el antojo se dispara.
Y luego está la gota que colma el vaso, en forma de cameo inesperado de GATOS! en un stream de un gamer por twitch, que tiene gatos y maúllan y AAAGH, PÓNGAME CATORCE.
Así que voy a darme un tiempo para documentarme sobre educación y cuidados, porque quiero prepararme, porque sí, voy a tener un gato en un futuro cercano. El año que viene será el año del gato, diga lo que diga el horóscopo chino.
(Quizás antes, depende de si para mi cumpleaños he decidido rendirme y dejar de invertir tanto dinero en el gimnasio. Porque para el provecho que le estoy sacando ya podría abrirme un plan de pensiones. En serio, skinny fat forever.)
Espero tener la fuerza de voluntad suficiente como para poder cumplirlo.
(Título de la entrada anarroseado vilmente a Mel Ramonda. ¡Írseme a comprar sus libros!)