Parece que se está tapando el cielo otra vez. Suerte que hoy he optado por ponerme calzado grueso y pantalón largo. No pantalón largo de invierno, que es delgadillo, pero tener la pierna tapada va a ir bien, especialmente porque el energúmeno de siempre ha puesto el aire acondicionado a full con tal de no quitarse el jersey.
Tomé la decisión de ponerme pantalón largo anoche, después de que una tormenta azotara mi ciudad. Parece que, aunque tarde, la lluvia torrencial prevista había llegado. Llevaban desde el lunes diciendo que caerían chuzos de punta toda la semana, y hasta el jueves a media tarde la cosa no empezó a ser verdad. Y fueron más bien cuatro gotas... hasta la noche de ayer.
Al salir de bollywood llovía con ganas. Rayos y truenos y centelleas, justo encima de nuestras cabezas. Pese a llevar paraguas y a vivir literalmente a cuatro esquinas del centro, llegué a casa empapado. A las dos esquinas las bambas y los calcetines estaban tan saturados de agua que ni noté que los cordones de una de ellas estaban desatados. El volúmen de calzado + calcetín era tal que tenía bien sujeta la bamba al pie. De hecho, tan bien sujeta que al llegar a casa no fue fácil descalzarme. Obviamente acabé mojado hasta las rodillas, y los brazos por supuesto, y la bolsa con la ropa de gimnasio para bailar, porque como digo la tormenta estaba a tope. Que podría haber esperado un poco en la puerta del centro a que se relajara, pero había tenido un día de mierda y había hecho una clase horripilantemente mala y sólo quería llegar a casa y acostarme. El mal tiempo era sencillamente una externalización más de lo mal que me sentía con todo.
Así que agradezco mi decisión de cambio para hoy. Esperemos al menos que no llueva mucho, tengo un camino hasta casa y no es plan de hundirme.
Tomé la decisión de ponerme pantalón largo anoche, después de que una tormenta azotara mi ciudad. Parece que, aunque tarde, la lluvia torrencial prevista había llegado. Llevaban desde el lunes diciendo que caerían chuzos de punta toda la semana, y hasta el jueves a media tarde la cosa no empezó a ser verdad. Y fueron más bien cuatro gotas... hasta la noche de ayer.
Al salir de bollywood llovía con ganas. Rayos y truenos y centelleas, justo encima de nuestras cabezas. Pese a llevar paraguas y a vivir literalmente a cuatro esquinas del centro, llegué a casa empapado. A las dos esquinas las bambas y los calcetines estaban tan saturados de agua que ni noté que los cordones de una de ellas estaban desatados. El volúmen de calzado + calcetín era tal que tenía bien sujeta la bamba al pie. De hecho, tan bien sujeta que al llegar a casa no fue fácil descalzarme. Obviamente acabé mojado hasta las rodillas, y los brazos por supuesto, y la bolsa con la ropa de gimnasio para bailar, porque como digo la tormenta estaba a tope. Que podría haber esperado un poco en la puerta del centro a que se relajara, pero había tenido un día de mierda y había hecho una clase horripilantemente mala y sólo quería llegar a casa y acostarme. El mal tiempo era sencillamente una externalización más de lo mal que me sentía con todo.
Así que agradezco mi decisión de cambio para hoy. Esperemos al menos que no llueva mucho, tengo un camino hasta casa y no es plan de hundirme.