pasada de rosca
Feb. 2nd, 2016 11:57 amHace unos cuantos meses que dejé de molestarme en cambiar la bombilla del comedor, porque al poco tiempo se fundía. Por lo que he estado sin luz en la mesa del comedor desde entonces. No es tan grave, especialmente desde que tengo una flamante lámpara de pie en el salón que ilumina toda la sala, y la cocina me da ese pequeño empujón de luz extra que puedo necesitar puntualmente.
(Es lo que tiene un piso pequeño: el salón, el comedor y el estudio es el 3-en-1, todo en la misma sala, y la cocina da a la sala, así que...)
Cuando la última de las bombillas empezó a hacer el tonto y terminó por dejar de encenderse, la dejé puesta, aburrido de la lámpara y de todo en general.
El domingo, en un arrebato que sólo puede tildarse de inspiración musil, alargué la mano y toqué la bombilla. Fría y cubierta de polvo, por estar apagada y olvidada tanto tiempo. Entonces me dio por comprovar cómo de enroscada estaba. Al tope. No sea caso que le dé por caerse, o que haya mal contacto, y no ilumine.
—Pero no hace luz igualmente —me dije.
Mis vecinos ya están acostumbrados a escucharme hablar en voz alta. Y cosas peores. Mis arrebatos de Adele deben haber disparado las ventas de tapones para los oídos en mi zona.
Probé, por jugar, por aburrimiento, por vete a saber tú, a aflojar la rosca. Un poco, tan sólo un poco, sólo lo justo para que la bombilla no estuviera encajada en su sitio. Le di al interruptor y se hizo la luz.
Desde entonces, y aunque no he hecho un uso extensivo de esa lámpara, la bombilla ha iluminado de forma constante y consistente, sin parpadeos, y siempre ha respondido a la señal del interruptor.
Vaya, que es malo enroscar demasiado las bombillas.
En otro orden de cosas, a final de mes vuelvo a hacer de DM y estoy encallado en la preparación de la partida. No porque no sepa qué hacer, tengo unas cuantas ideas. Estoy sufriendo un bloque por miedo. Me da miedo repetir los errores de la primera partida, y entonces no hago nada. Lo que es horripilante, porque si no me preparo nada, sí que cometeré los mismos errores.
Es el miedo a intentarlo lo que me está bloqueando. No sé cómo desatascarme, anclado como estoy por el temor a fallar. Estoy intentando distraer a la neurona escribiendo pequeñas escenas sueltas, pero no me arranco a afrontar lo central.
En parte es por la carga temática de la trama. Si fuera por mí, daría rienda suelta a la magia, pero entonces hay dos personajes (los que se aburrieron mortalmente ante un espejo que era poco menos que una stargate) que quedarían un poco de lado. Así que estoy leyendo La leyenda de Huma y buscando información sobre los Caballeros de Solamnia, para ver si se me ocurre algo interesante que hacer... Pero entonces dudo que el mago y el bardo sigan esa trama porque no resulta relevante a sus intereses. Especialmente el mago, que juega un Caótico Neutral gótico y oscuro, asqueado de la vida, y centrado en sus objetivos particulares.
Mi idea (y las piezas ya están en movimiento) era crear una Quinta Columna dentro de la Orden de los Caballeros de Solamnia que reviva la radicalidad de los tiempos del Príncipe de los Sacerdotes, persiguiendo a todas las razas consideradas malvadas. Ahora mismo tengo una Ala solámnica marchando hacia Throt, para parar una presunta invasión hobgoblin en la capital humana Throtl.
(Siguiendo unas referencias que se hacen en un relato corto de los Cuentos de la Dragonlance. Porque yo otra cosa no, pero anarrosear lo tengo por la mano.)
Los palanthianos que están instigando y que han creado sin darse cuenta la Quinta Columna aprovechándose del sector descontento con los cambios en la Medida que está haciendo el Gran Maestre sir Gunthar uth Wistan a su vez están siendo manipulados por varios mercenarios que anteriormente pertenecieron al Ala Azul de los ejércitos de los dragones de Ariakas; los mercenarios alimentando el miedo de los palanthianos a lo que sucede en Throtl, y éstos pidiendo a los Caballeros, que han recuperado su buen nombre tras la Guerra de la Lanza, que acaben con las restantes tropas de Takhisis.
En Throtl se encontrarían con poca oposición y protegerían Throtl sin problemas, pero entonces la Quinta Columna aprovecharía la avanzadilla solámnica para castigar preventivamente a todo no-humano en Throt.
El descubrimiento de la Quinta Columna y el debate moral sobre si seguir órdenes o hacer lo justo debería motivar al Caballero, mientras que la acción y la promesa de nuevos ingredientes para sus experimentos cerveceros adentrándose en tierras desconocidas debería contentar al bárbaro enano. El bardo puede querer seguirlos por la promesa de aventuras y canciones con las que ganar algo de acero después.
El mago, sin embargo, no pinta nada. Ya se deshicieron de lo que unía al mago con el grupo en la primera partida, pero el mago estaba emperrado a devolver el objeto inmediatamente, en lugar de quedárselo para estudiarlo y aprender sus secretos. Que es lo que quería porque eso me permitiría llevarles al siguiente nudo en la trama.
Voy a intentar jugar el progreso del Ala por Throt. Ese va a ser mi foco. Si deciden volver, se encontrarán con la victoria rápida, y quizás con la pelea interna de los jefes del Ala, un reflejo de la ruptura entre la Orden y la Quinta Columna.
A su vez, puedo aprovechar uno de los NPCs que usé durante la ambientación para presentar una desaparición misteriosa, a ver qué tal me sale. Con suerte el bardo se interesará y arrastrará al mago con él. La promesa de información que aprenderían si toman la trama podría enzarzar al caballero, que con suerte convencería al enano.
Y luego está la Prueba del mago, que se avecinaría, por lo que tengo que empezar a preparar al jugador mentalmente para ello. Para eso puedo aprovechar algo que pasó.
El caso es que todo esto tengo que escribirlo, narrarlo, para no quedarme en blanco o ser errático durante la partida. Porque, si no leo, si no lo tengo escrito, meto la pata. No soy de improvisar.
Y así estoy, bloqueado por todo esto, que se me hace muy montaña arriba. Por desconocer cómo llamar la atención de todos, por no saber cómo escribir sin usar magos, por...
(Estaba pensando si proteger con rulos esta entrada, por si alguno de los jugadores se topa con ella, pero me parto ante la idea de que esto pueda llegar a pasar, o que sea importante.)
(Es lo que tiene un piso pequeño: el salón, el comedor y el estudio es el 3-en-1, todo en la misma sala, y la cocina da a la sala, así que...)
Cuando la última de las bombillas empezó a hacer el tonto y terminó por dejar de encenderse, la dejé puesta, aburrido de la lámpara y de todo en general.
El domingo, en un arrebato que sólo puede tildarse de inspiración musil, alargué la mano y toqué la bombilla. Fría y cubierta de polvo, por estar apagada y olvidada tanto tiempo. Entonces me dio por comprovar cómo de enroscada estaba. Al tope. No sea caso que le dé por caerse, o que haya mal contacto, y no ilumine.
—Pero no hace luz igualmente —me dije.
Mis vecinos ya están acostumbrados a escucharme hablar en voz alta. Y cosas peores. Mis arrebatos de Adele deben haber disparado las ventas de tapones para los oídos en mi zona.
Probé, por jugar, por aburrimiento, por vete a saber tú, a aflojar la rosca. Un poco, tan sólo un poco, sólo lo justo para que la bombilla no estuviera encajada en su sitio. Le di al interruptor y se hizo la luz.
Desde entonces, y aunque no he hecho un uso extensivo de esa lámpara, la bombilla ha iluminado de forma constante y consistente, sin parpadeos, y siempre ha respondido a la señal del interruptor.
Vaya, que es malo enroscar demasiado las bombillas.
En otro orden de cosas, a final de mes vuelvo a hacer de DM y estoy encallado en la preparación de la partida. No porque no sepa qué hacer, tengo unas cuantas ideas. Estoy sufriendo un bloque por miedo. Me da miedo repetir los errores de la primera partida, y entonces no hago nada. Lo que es horripilante, porque si no me preparo nada, sí que cometeré los mismos errores.
Es el miedo a intentarlo lo que me está bloqueando. No sé cómo desatascarme, anclado como estoy por el temor a fallar. Estoy intentando distraer a la neurona escribiendo pequeñas escenas sueltas, pero no me arranco a afrontar lo central.
En parte es por la carga temática de la trama. Si fuera por mí, daría rienda suelta a la magia, pero entonces hay dos personajes (los que se aburrieron mortalmente ante un espejo que era poco menos que una stargate) que quedarían un poco de lado. Así que estoy leyendo La leyenda de Huma y buscando información sobre los Caballeros de Solamnia, para ver si se me ocurre algo interesante que hacer... Pero entonces dudo que el mago y el bardo sigan esa trama porque no resulta relevante a sus intereses. Especialmente el mago, que juega un Caótico Neutral gótico y oscuro, asqueado de la vida, y centrado en sus objetivos particulares.
Mi idea (y las piezas ya están en movimiento) era crear una Quinta Columna dentro de la Orden de los Caballeros de Solamnia que reviva la radicalidad de los tiempos del Príncipe de los Sacerdotes, persiguiendo a todas las razas consideradas malvadas. Ahora mismo tengo una Ala solámnica marchando hacia Throt, para parar una presunta invasión hobgoblin en la capital humana Throtl.
(Siguiendo unas referencias que se hacen en un relato corto de los Cuentos de la Dragonlance. Porque yo otra cosa no, pero anarrosear lo tengo por la mano.)
Los palanthianos que están instigando y que han creado sin darse cuenta la Quinta Columna aprovechándose del sector descontento con los cambios en la Medida que está haciendo el Gran Maestre sir Gunthar uth Wistan a su vez están siendo manipulados por varios mercenarios que anteriormente pertenecieron al Ala Azul de los ejércitos de los dragones de Ariakas; los mercenarios alimentando el miedo de los palanthianos a lo que sucede en Throtl, y éstos pidiendo a los Caballeros, que han recuperado su buen nombre tras la Guerra de la Lanza, que acaben con las restantes tropas de Takhisis.
En Throtl se encontrarían con poca oposición y protegerían Throtl sin problemas, pero entonces la Quinta Columna aprovecharía la avanzadilla solámnica para castigar preventivamente a todo no-humano en Throt.
El descubrimiento de la Quinta Columna y el debate moral sobre si seguir órdenes o hacer lo justo debería motivar al Caballero, mientras que la acción y la promesa de nuevos ingredientes para sus experimentos cerveceros adentrándose en tierras desconocidas debería contentar al bárbaro enano. El bardo puede querer seguirlos por la promesa de aventuras y canciones con las que ganar algo de acero después.
El mago, sin embargo, no pinta nada. Ya se deshicieron de lo que unía al mago con el grupo en la primera partida, pero el mago estaba emperrado a devolver el objeto inmediatamente, en lugar de quedárselo para estudiarlo y aprender sus secretos. Que es lo que quería porque eso me permitiría llevarles al siguiente nudo en la trama.
Voy a intentar jugar el progreso del Ala por Throt. Ese va a ser mi foco. Si deciden volver, se encontrarán con la victoria rápida, y quizás con la pelea interna de los jefes del Ala, un reflejo de la ruptura entre la Orden y la Quinta Columna.
A su vez, puedo aprovechar uno de los NPCs que usé durante la ambientación para presentar una desaparición misteriosa, a ver qué tal me sale. Con suerte el bardo se interesará y arrastrará al mago con él. La promesa de información que aprenderían si toman la trama podría enzarzar al caballero, que con suerte convencería al enano.
Y luego está la Prueba del mago, que se avecinaría, por lo que tengo que empezar a preparar al jugador mentalmente para ello. Para eso puedo aprovechar algo que pasó.
El caso es que todo esto tengo que escribirlo, narrarlo, para no quedarme en blanco o ser errático durante la partida. Porque, si no leo, si no lo tengo escrito, meto la pata. No soy de improvisar.
Y así estoy, bloqueado por todo esto, que se me hace muy montaña arriba. Por desconocer cómo llamar la atención de todos, por no saber cómo escribir sin usar magos, por...
(Estaba pensando si proteger con rulos esta entrada, por si alguno de los jugadores se topa con ella, pero me parto ante la idea de que esto pueda llegar a pasar, o que sea importante.)