CuatroEfeDos
Aug. 16th, 2007 06:30 pmEn mi meteórica matarón cinéfila de este verano (hay que aprovechar que la familia se siente en racha de cine, así que no estoy yo para decir que no), este martes tocaba nuestra sesión marvel-zombie superheróica de cine: "Fantastic Four: Rise of the Silver Surfer".
¿Qué puedo decir de esta segunda entrega? Pues que si meten más clichés en ella, revienta. De sobredosis.
Eso sí, no es mala. Es entretenida, y te hace reír, sólo que a veces no te ríes por lo que deberías, o te ríes en una escena donde no se supone que la gente se ría.
Intentaré adentrarme un poco más en la película, aunque la verdad es que no hay mucho en lo que submergirse, la verdad. ¡Casi parece que la haya escrito yo! Lo cierto es que nunca he sido fan especial de La Primera Familia, así que cualquier aberración canónica que pueda haber me ha pasado por alto o dado totalmente igual. La ignorancia de la felicidad. No, espera, la felicidad de la ignorancia. Hmm... Algo así.
¡Lo que no sabía es que Silver Surfer fuera un teletubbie! Cuando el surfista extraterrestre le explica a Sue qué hace Galactus, y cómo lo hace, y cuál es el resultado final de su comida, como está maniatado y el pobre no es que esté muy puesto en telepatía, pues convierte su tripa en... ¡un televisor! Claro que nos queda la duda de porqué Sue se mira la escena catastrófica con esa cara, si porque mira las imágenes en el firme y duro como el metal estómago del Surfista, o porque mira...
Lo que todos agradecemos es que sus capacidades reproductoras no incluyeran sonido. ¡Porque imaginad la magnitud del eructo de una entidad cósmica! Ah, no, espera, que en el espacio no hay aire, y por tanto no hay sonido... Jo, con lo molón que queda escuchar un planeta crujir.
Otra de las cosas en la que la película nos abre los ojos (y no de la forma desorbitada en lo que los abre Sue en la escena que comentaba antes, sino más metafóricamente hablando) es lo complejo del carácter de Reed Richards. Uno puede creer que no es más que un empollón del quince que además tuvo la chiripa de ser increíblemente (o, más apropiado quizá, fantásticamente) elástico, lo que sin duda tiene mucho que ver en cómo puede ser que alguien que descuide tanto a su mujer logre seguir saliendo con ese pedazo de pibón. Claro que Jessica Alba últimamente está sufriendo el síndrome Buffy Summers, parece que sus pechos decrecen en lugar de crecer, o eso o quien diseñó el vestuario de la peli tiene un muy muy mal don con las ropas...
En esta segunda entrega todos empezamos sabiendo que a Reed le ponen mucho las máquinas. No hay más que ver cómo se excita cuando "juega" con su PDA, cada vez tocándola más y más rápido, más y más fuerte... Esos dedos que se alargan, esa mirada de "casi estoy, casi estoy"... ¡Reed es un tecnopervertido! Una información sin la cuál uno puede vivir sin problemas, claro, pero que le da más profundidad al personaje. Ahora sabemos que es posible que le ponga los cuernos a Susan con todos sus inventos, lo que explicaría porqué Susan tiene esos arrebatos de celos. "Ah, te gusta más tocar a esa PDA que tocarme a mi que estoy jamona, eh? Pues ahora no ves tu PDA, toma ya!". Qué carácter se gasta la rubia. Aunque al menos no lo encierra en un campo de fuerza y lo aplasta.
Eso lo deja para más adelante, cuando se enfada porque Reed, pese a prometer que pasará de la orden de un General del Ejército de los Estados Unidos (negro, para más inri, ¡con lo chungos que son!), se escapa por las noches (¡y hasta desvía horas de preparación para su boda! Aunque ya me dirás qué clase de mujer deja que su marido se encargue de algo en su boda. ¡Cómo se nota que esto es ficción!) para toquetear maquinitas y preparar un maravilloso recolector de señales cósmicas que interactúa con la red de satélites de defensa de los USA para buscar a Silver Surfer y encontrarlo esté donde esté. Ya me dirás cómo puede ser que una mujer tolere todo esto si no es porque realmente Richards es muy especial. Quizá sea porque le hizo un gran favor inventando una laca con la cuál no se despeina aunque se despeñe desde quince mil pies de altura. O quizá no.
Pero los guionistas no se quedaron aquí a la hora de profundizar en el personaje. Oh, no. También lo convirtieron en una especie de celebridad discotequera haciendo que su elasticidad lo convirtiera en el centro de atención de la pista de baile de una discoteca, para que todo de mujeres jóvenes y con escotes imposibles se resfrieguen contra él. Y estaba sonriendo. Así que Richards es un tecnofílico lascivo que disfruta poniéndole los cuernos a su mujer (futura mujer) con más de una en una pista de baile luciéndose gracias a sus poderes cósmicos en lugar de guardarlos como el responsable que es. Sí, es algo que nunca esperaríamos de un clásico empollón, que disfrute con chicas restregándose sin que pierda la mitad de su sangre vía fosas nasales.
Y para acabar de demostrar cuán rebelde y complejo es Reed, ¡hicieron que le replicara a un general del ejército! Al negro de antes, para más señas. Porque él se metió con el pobre Richards insinuando que era un pringao empollón. En lugar de callarse, Richards responde. ¡Es inaudito! ¡Un empollón respondiendo! Hmm... me huelo que esto en realidad fue una proyección de los frustres de algún guionista. Yo lo he hecho varias veces :p
Y el resto de la película, Richards ni tan siquiera sale. Bueno, ya le han dado bastante protagonismo desarrollándolo de esta manera. Quiero decir, ¡fijáos en todo lo que han dicho de él! ¡Lo han pelado como a una cebolla y le han quitado todas las capas! ¡Y en sólo unas pocas escenas!
Susan, sin embargo, tiene una película mucho más tranquila. Aparte de sujetar con sus campos de fuerza una noria gigantesca por sí misma durante bastante rato, andar por el aire (extendiendo un campo de fuerza hacia el suelo que queda delante de ella, suponemos, porque el agua, sólida, sólida...), estallar en llamas y quedarse en pelotas en plena calle como consecuencia, intentar casarse y dejar ver que ha tenido una despedida de soltera tan fuerte que no han podido meterla en la película, no hace mucho. Quiero decir, la chica es que ya tiene bastante con hacer posados cuando extiende sus campos de fuerzas como para que tengan que darle importancia a su personaje.
Debo decir, en su defensa, que parece que Susan ya no sufre sacudidas espasmódicas (de orígen asumiremos desconocido, no queremos malpensar) cuando usa sus poderes, sino que tiene una actitud mucho más comedida y, en fin, creíble. Algunos echarán de menos tanto su escotazo del traje de la primera como esos movimientos suntuosos, felinos y elegantes (elegantes my ass!); pero debo decir que le viene muy bien. Por no hablar de que ya no le sangra tanto la nariz! Quizá es cierto eso que dicen del matrimonio...
Sue, que se viste de blanco (blanco my ass!) varias veces (a ver si el universo le deja casarse de una puñetera vez, hombreya), parece una modelo de ropa de bodorrios. Y de peinados horribles. No habría llevado esos pelos ni aunque Alicia, la novia de la Cosa, le hubiera pasado el peine. ¡Por los Dioses! ¿Cómo alguien se deja hacer eso y luego sale a rodar? Qué profesional que es...
Si no fuera por cómo grita la dobladora cuando Sue acaba con los poderes de su hermano Torchi casi hasta me caería bien la chavala. Que no me cae y que creo que es una petarda, pero ha estado a esto.
Susan (Jessica Alba aparte) parece recuperar el espíritu que tenía en los cómics allá en sus inicios: es la mujer-bolso perfecta. Los Hombres se la llevan por ahí y la pasean para que todos la vean, pero en realidad no es un Miembro Del Equipo importante. Por algo su poder es hacerse invisible. ¿O creéis que es casualidad que la chica sea la que puede hacerse invisible? Claro que entonces sostiene una noria gigantesca con su escudo y deja de ser la mujer-bolso por unos minutos. No es algo que dure, desde luego. Silver Surfer, antes de que pierda la tabla por una estrategia brillante de Reed y Doom (hmm...), demuestra que con sus poderes puede cruzar los campos de fuerza de Sue como quien entra en una cocina (ejemplo totalmente aleatorio). ¿Y qué es lo primero que piensa Sue cuando Doom quiere empalar con una lanza del mismo material que la tabla de Silver Surfer al pobre e indefenso Norrin (que es Silver Surfer, pero como no tiene tabla, no surfea, ergo le tenemos que llamar por su nombre de pila. O era Rad el nombre? Es que con los aliens nunca me aclaro)? Pues ponerse entre Doom y Norrin y... ¡extender un campo de fuerza! La lanza lo cruza y, ya que está, cruza a Sue. Oh, qué lástima, la mujer-bolso ha muerto. Tampoco es que nadie sepa quién es, la mitad de las veces ni se la ve...
Y, hablando de bodas, al final no entiendo dónde se hace la boda "de verdad". Se supone que después de salvar al mundo y bla-bla-bla (el mismo rollo de siempre: héroes pierden a La Chica, héroes apalean a malo en GodMode, el otro malo se reforma y revive a La Chica, el malo reformado salva al mundo inmolándose pero luego en realidad no está muerto) están en Japón, China, o País Oriental Aleatorio (mezclan rótulos y ropas con una facilidad...) y deciden, ya que están por ahí, casarse en secreto lejos de los medios de comunicación (Susan toma un rol muy Anita la Fantástica en este momento: "¡aparta esa cámara, cacho *bleep!*!"). Pero el cura que les casa es el mismo que les estaba casando en el Edificio Baxter antes de que Silver Surfer pasara por ahí a joderles el bodorrio. Y digo yo, ¿qué puñetas hacía el cura en el País Oriental Aleatorio justo unas horas, un par de días a lo sumo, después de arruinarse la boda en el Edificio Baxter? Porque la otra posibilidad es que los 4F cayeran en el barrio chino de su ciudad... pero no entiendo entonces de dónde sale ese precioso lago entre montañas con su templo y sus Chicas Orientales Del País Oriental Aleatorio luciendo sus Trajes Tradicionales Orientales Aleatorios.
Si hay algo que quiero destacar de esta película es el nodo que hace que todo tenga sentido (no os riáis, por favor). Aquello que permite que Silver Surfer pegarse a su tabla como si en ello le fueran los poderes, aquello que permite a Doom apoderarse de la tabla y controlarla, aquello que justifica que Torchi fuera inestable y intercambiara su poder con el primero que tocara: Los Taquiones. Los Taquiones sustentan la película, la sostienen, le dan cohesión y hasta los chistes.
'nuff said.
Pasemos a las escenas de acción, que son los que muchos esperan, y que pueden reducirse en la siguiente increíble e inesperada secuencia:
- Susan patea el culo a Reed cuando lo pilla en la discoteca
- Silver Surfer patea el culo a Torchi
- Susan patea el culo a Reed (otra vez) cuando Silver Surfer patea el invento de Reed para rastrearle y, de paso, como quien no quiere la cosa, uy mira tú qué casualidad, se carga la boda
- Silver Surfer patea el culo a Doom
- Silver Surfer patea el culo a una noria, y por consiguiente a los 4F
- El General negro patea el culo a los 4F cuando les obliga a aliarse con Doom (no es acción-acción, pero hay un puñetazo en la escena, y es casi la más impactante de todas...)
- Los 4F patean el culo a Silver Surfer (pero porque se deja)
- Doom patea el culo del General negro cuando roba la tabla de Silver Surfer y se hace con el poder cósmico que posee
- Doom patea el culo a los 4F con el poder cósmico (oh, y se carga a Sue)
- Los 4F patean el culo a Doom (y Silver Surfer revivie a Sue. Esta dura muerta menos que Jean Grey!)
- Silver Surfer patea el culo a Galactus (¡jaja!)
Intensa, ¿verdad? Seguro que hay al menos uno que no os esperábais.
Por supuesto, esta segunda entrega tiene todo lo que convirtió a la primera en un éxito de taquilla:
1.- Torchi sale con el torso al aire luciendo cuerpo serrano de toma pan y moja
2.- Sue sale en pelota picada luciendo estupidez rubia
3.- Doom (aka McMahon aka Cole Turner aka Belthazor aka La Fuente aka el de Nip/Tuck aka...) ya no es un feo cardo borriquero desfigurado y puede salir a la calle sin máscara de hierro ni inductor holográfico de imágenes y atraer miradas de admiración y deseo.
¡Éxito asegurado!
Yo me lo pasé bien y me reí bastante, a veces incluso de los chistes que debían hacer gracia. El pero es que Jessica Alba ya no hace reír tanto con sus campos de fuerza, pero podemos reírnos de ella en cualquiera de las otras escenas.
¿Qué puedo decir de esta segunda entrega? Pues que si meten más clichés en ella, revienta. De sobredosis.
Eso sí, no es mala. Es entretenida, y te hace reír, sólo que a veces no te ríes por lo que deberías, o te ríes en una escena donde no se supone que la gente se ría.
Intentaré adentrarme un poco más en la película, aunque la verdad es que no hay mucho en lo que submergirse, la verdad. ¡Casi parece que la haya escrito yo! Lo cierto es que nunca he sido fan especial de La Primera Familia, así que cualquier aberración canónica que pueda haber me ha pasado por alto o dado totalmente igual. La ignorancia de la felicidad. No, espera, la felicidad de la ignorancia. Hmm... Algo así.
¡Lo que no sabía es que Silver Surfer fuera un teletubbie! Cuando el surfista extraterrestre le explica a Sue qué hace Galactus, y cómo lo hace, y cuál es el resultado final de su comida, como está maniatado y el pobre no es que esté muy puesto en telepatía, pues convierte su tripa en... ¡un televisor! Claro que nos queda la duda de porqué Sue se mira la escena catastrófica con esa cara, si porque mira las imágenes en el firme y duro como el metal estómago del Surfista, o porque mira...
Lo que todos agradecemos es que sus capacidades reproductoras no incluyeran sonido. ¡Porque imaginad la magnitud del eructo de una entidad cósmica! Ah, no, espera, que en el espacio no hay aire, y por tanto no hay sonido... Jo, con lo molón que queda escuchar un planeta crujir.
Otra de las cosas en la que la película nos abre los ojos (y no de la forma desorbitada en lo que los abre Sue en la escena que comentaba antes, sino más metafóricamente hablando) es lo complejo del carácter de Reed Richards. Uno puede creer que no es más que un empollón del quince que además tuvo la chiripa de ser increíblemente (o, más apropiado quizá, fantásticamente) elástico, lo que sin duda tiene mucho que ver en cómo puede ser que alguien que descuide tanto a su mujer logre seguir saliendo con ese pedazo de pibón. Claro que Jessica Alba últimamente está sufriendo el síndrome Buffy Summers, parece que sus pechos decrecen en lugar de crecer, o eso o quien diseñó el vestuario de la peli tiene un muy muy mal don con las ropas...
En esta segunda entrega todos empezamos sabiendo que a Reed le ponen mucho las máquinas. No hay más que ver cómo se excita cuando "juega" con su PDA, cada vez tocándola más y más rápido, más y más fuerte... Esos dedos que se alargan, esa mirada de "casi estoy, casi estoy"... ¡Reed es un tecnopervertido! Una información sin la cuál uno puede vivir sin problemas, claro, pero que le da más profundidad al personaje. Ahora sabemos que es posible que le ponga los cuernos a Susan con todos sus inventos, lo que explicaría porqué Susan tiene esos arrebatos de celos. "Ah, te gusta más tocar a esa PDA que tocarme a mi que estoy jamona, eh? Pues ahora no ves tu PDA, toma ya!". Qué carácter se gasta la rubia. Aunque al menos no lo encierra en un campo de fuerza y lo aplasta.
Eso lo deja para más adelante, cuando se enfada porque Reed, pese a prometer que pasará de la orden de un General del Ejército de los Estados Unidos (negro, para más inri, ¡con lo chungos que son!), se escapa por las noches (¡y hasta desvía horas de preparación para su boda! Aunque ya me dirás qué clase de mujer deja que su marido se encargue de algo en su boda. ¡Cómo se nota que esto es ficción!) para toquetear maquinitas y preparar un maravilloso recolector de señales cósmicas que interactúa con la red de satélites de defensa de los USA para buscar a Silver Surfer y encontrarlo esté donde esté. Ya me dirás cómo puede ser que una mujer tolere todo esto si no es porque realmente Richards es muy especial. Quizá sea porque le hizo un gran favor inventando una laca con la cuál no se despeina aunque se despeñe desde quince mil pies de altura. O quizá no.
Pero los guionistas no se quedaron aquí a la hora de profundizar en el personaje. Oh, no. También lo convirtieron en una especie de celebridad discotequera haciendo que su elasticidad lo convirtiera en el centro de atención de la pista de baile de una discoteca, para que todo de mujeres jóvenes y con escotes imposibles se resfrieguen contra él. Y estaba sonriendo. Así que Richards es un tecnofílico lascivo que disfruta poniéndole los cuernos a su mujer (futura mujer) con más de una en una pista de baile luciéndose gracias a sus poderes cósmicos en lugar de guardarlos como el responsable que es. Sí, es algo que nunca esperaríamos de un clásico empollón, que disfrute con chicas restregándose sin que pierda la mitad de su sangre vía fosas nasales.
Y para acabar de demostrar cuán rebelde y complejo es Reed, ¡hicieron que le replicara a un general del ejército! Al negro de antes, para más señas. Porque él se metió con el pobre Richards insinuando que era un pringao empollón. En lugar de callarse, Richards responde. ¡Es inaudito! ¡Un empollón respondiendo! Hmm... me huelo que esto en realidad fue una proyección de los frustres de algún guionista. Yo lo he hecho varias veces :p
Y el resto de la película, Richards ni tan siquiera sale. Bueno, ya le han dado bastante protagonismo desarrollándolo de esta manera. Quiero decir, ¡fijáos en todo lo que han dicho de él! ¡Lo han pelado como a una cebolla y le han quitado todas las capas! ¡Y en sólo unas pocas escenas!
Susan, sin embargo, tiene una película mucho más tranquila. Aparte de sujetar con sus campos de fuerza una noria gigantesca por sí misma durante bastante rato, andar por el aire (extendiendo un campo de fuerza hacia el suelo que queda delante de ella, suponemos, porque el agua, sólida, sólida...), estallar en llamas y quedarse en pelotas en plena calle como consecuencia, intentar casarse y dejar ver que ha tenido una despedida de soltera tan fuerte que no han podido meterla en la película, no hace mucho. Quiero decir, la chica es que ya tiene bastante con hacer posados cuando extiende sus campos de fuerzas como para que tengan que darle importancia a su personaje.
Debo decir, en su defensa, que parece que Susan ya no sufre sacudidas espasmódicas (de orígen asumiremos desconocido, no queremos malpensar) cuando usa sus poderes, sino que tiene una actitud mucho más comedida y, en fin, creíble. Algunos echarán de menos tanto su escotazo del traje de la primera como esos movimientos suntuosos, felinos y elegantes (elegantes my ass!); pero debo decir que le viene muy bien. Por no hablar de que ya no le sangra tanto la nariz! Quizá es cierto eso que dicen del matrimonio...
Sue, que se viste de blanco (blanco my ass!) varias veces (a ver si el universo le deja casarse de una puñetera vez, hombreya), parece una modelo de ropa de bodorrios. Y de peinados horribles. No habría llevado esos pelos ni aunque Alicia, la novia de la Cosa, le hubiera pasado el peine. ¡Por los Dioses! ¿Cómo alguien se deja hacer eso y luego sale a rodar? Qué profesional que es...
Si no fuera por cómo grita la dobladora cuando Sue acaba con los poderes de su hermano Torchi casi hasta me caería bien la chavala. Que no me cae y que creo que es una petarda, pero ha estado a esto.
Susan (Jessica Alba aparte) parece recuperar el espíritu que tenía en los cómics allá en sus inicios: es la mujer-bolso perfecta. Los Hombres se la llevan por ahí y la pasean para que todos la vean, pero en realidad no es un Miembro Del Equipo importante. Por algo su poder es hacerse invisible. ¿O creéis que es casualidad que la chica sea la que puede hacerse invisible? Claro que entonces sostiene una noria gigantesca con su escudo y deja de ser la mujer-bolso por unos minutos. No es algo que dure, desde luego. Silver Surfer, antes de que pierda la tabla por una estrategia brillante de Reed y Doom (hmm...), demuestra que con sus poderes puede cruzar los campos de fuerza de Sue como quien entra en una cocina (ejemplo totalmente aleatorio). ¿Y qué es lo primero que piensa Sue cuando Doom quiere empalar con una lanza del mismo material que la tabla de Silver Surfer al pobre e indefenso Norrin (que es Silver Surfer, pero como no tiene tabla, no surfea, ergo le tenemos que llamar por su nombre de pila. O era Rad el nombre? Es que con los aliens nunca me aclaro)? Pues ponerse entre Doom y Norrin y... ¡extender un campo de fuerza! La lanza lo cruza y, ya que está, cruza a Sue. Oh, qué lástima, la mujer-bolso ha muerto. Tampoco es que nadie sepa quién es, la mitad de las veces ni se la ve...
Y, hablando de bodas, al final no entiendo dónde se hace la boda "de verdad". Se supone que después de salvar al mundo y bla-bla-bla (el mismo rollo de siempre: héroes pierden a La Chica, héroes apalean a malo en GodMode, el otro malo se reforma y revive a La Chica, el malo reformado salva al mundo inmolándose pero luego en realidad no está muerto) están en Japón, China, o País Oriental Aleatorio (mezclan rótulos y ropas con una facilidad...) y deciden, ya que están por ahí, casarse en secreto lejos de los medios de comunicación (Susan toma un rol muy Anita la Fantástica en este momento: "¡aparta esa cámara, cacho *bleep!*!"). Pero el cura que les casa es el mismo que les estaba casando en el Edificio Baxter antes de que Silver Surfer pasara por ahí a joderles el bodorrio. Y digo yo, ¿qué puñetas hacía el cura en el País Oriental Aleatorio justo unas horas, un par de días a lo sumo, después de arruinarse la boda en el Edificio Baxter? Porque la otra posibilidad es que los 4F cayeran en el barrio chino de su ciudad... pero no entiendo entonces de dónde sale ese precioso lago entre montañas con su templo y sus Chicas Orientales Del País Oriental Aleatorio luciendo sus Trajes Tradicionales Orientales Aleatorios.
Si hay algo que quiero destacar de esta película es el nodo que hace que todo tenga sentido (no os riáis, por favor). Aquello que permite que Silver Surfer pegarse a su tabla como si en ello le fueran los poderes, aquello que permite a Doom apoderarse de la tabla y controlarla, aquello que justifica que Torchi fuera inestable y intercambiara su poder con el primero que tocara: Los Taquiones. Los Taquiones sustentan la película, la sostienen, le dan cohesión y hasta los chistes.
'nuff said.
Pasemos a las escenas de acción, que son los que muchos esperan, y que pueden reducirse en la siguiente increíble e inesperada secuencia:
- Susan patea el culo a Reed cuando lo pilla en la discoteca
- Silver Surfer patea el culo a Torchi
- Susan patea el culo a Reed (otra vez) cuando Silver Surfer patea el invento de Reed para rastrearle y, de paso, como quien no quiere la cosa, uy mira tú qué casualidad, se carga la boda
- Silver Surfer patea el culo a Doom
- Silver Surfer patea el culo a una noria, y por consiguiente a los 4F
- El General negro patea el culo a los 4F cuando les obliga a aliarse con Doom (no es acción-acción, pero hay un puñetazo en la escena, y es casi la más impactante de todas...)
- Los 4F patean el culo a Silver Surfer (pero porque se deja)
- Doom patea el culo del General negro cuando roba la tabla de Silver Surfer y se hace con el poder cósmico que posee
- Doom patea el culo a los 4F con el poder cósmico (oh, y se carga a Sue)
- Los 4F patean el culo a Doom (y Silver Surfer revivie a Sue. Esta dura muerta menos que Jean Grey!)
- Silver Surfer patea el culo a Galactus (¡jaja!)
Intensa, ¿verdad? Seguro que hay al menos uno que no os esperábais.
Por supuesto, esta segunda entrega tiene todo lo que convirtió a la primera en un éxito de taquilla:
1.- Torchi sale con el torso al aire luciendo cuerpo serrano de toma pan y moja
2.- Sue sale en pelota picada luciendo estupidez rubia
3.- Doom (aka McMahon aka Cole Turner aka Belthazor aka La Fuente aka el de Nip/Tuck aka...) ya no es un feo cardo borriquero desfigurado y puede salir a la calle sin máscara de hierro ni inductor holográfico de imágenes y atraer miradas de admiración y deseo.
¡Éxito asegurado!
Yo me lo pasé bien y me reí bastante, a veces incluso de los chistes que debían hacer gracia. El pero es que Jessica Alba ya no hace reír tanto con sus campos de fuerza, pero podemos reírnos de ella en cualquiera de las otras escenas.