guerra abierta
Jul. 12th, 2011 05:30 pm¡Este jueves tengo una cita con la nutricionista del gimnasio! O con el nutricionista del gimnasio. Aún no sé quién es, es mi primera visita :D
Llevo un tiempo decidiendo por mí mismo qué como, y mucho me temo que he entrado en un ciclo de mala alimentación. Es cierto que como más fruta que antes, pero sigo sin integrar el pescado (más allá del atún enlatado en aceite de oliva) ni la verdura (aquí no hay excepciones. Ni berenjenas, que mira que son fáciles de preparar rellenas). Me siento como si me estuviera automedicando, cometiendo errores y haciendo las cosas mal.
Además, parece que he llegado a un punto muerto en mis Michelin Wars: por mucho ejercicio que haga las lorzas han resistido sin inmutarse en los dos últimos meses. Espero que darle una sacudida a mi dieta (entendiéndola como los alimentos que la componen, no como las promesas de pérdida de peso instantánea) sirva para reactivar un poco el frente, a ver si la siguiente batalla va más a mi favor que en mi contra.
Por otra parte está la forma rara en que estoy perdiendo peso. Y es que, aunque las lorzas siguen ahí (maditas seáis, lorzas adiposas ¬¬U), sigo perdiendo peso. Y bajar de 70 es señal de atención para mi altura, así que mientras consigo que me den hora para mi médico de cabecera voy moviendo el otro puntal de una vida sana: la alimentación.
Con un poco de suerte no se me lavará el cerebro para comer pescado fresco cada dos días (no puedo con el pescado, lo siento). Aunque, si algo he aprendido de mi última visita a un restaurante japonés, es que la verdura no es tan absurdamente desagradable como la recordaba. Quizá el rebozado tenga algo que ver. (¿Eso será suficientemente sano como para que el nutricionista le dé el visto bueno?)
Para acabar de reforzar las líneas de ataque, estoy intentando encontrar la manera de poder ir al gimnasio un par de veces más a la semana para hacer ejercicio en la sala de máquinas. No sé, pedir un programa / rutina o algo. Ahora voy dos días por semana al gym, pero sólo uno de ellos es tonificación directa (vía Cardio Pump), y el resto de días de la semana hago una minirutina en casa (vía Just Dance 2 para entrar en calor y luego a tirar de clases pasadas de abdominales y Pump ligero) que últimamente se antoja poco productiva. Sin contar con el peligro que supone hacer las cosas por tu cuenta, que como lo hagas mal no tienes a nadie para corregirte.
Es temporalmente factible ir de lunes a jueves una hora al gimnasio. Si voy a partir de las siete y media tengo hasta tiempo de prepararme el tupper para el día siguiente. Me quita tiempo para darle a la Wii, pero el tiempo debería estar mejor aprovechado.
De momento parece un plan sólido, pero su puesta en práctica dependerá de cuántos platos que se preparan en veinte minutos soy capaz de mantener en mi repertorio después de este jueves.
Siguiendo con el gym, ayer fui a una masterclass de Spinning + Tono, que puede resumirse en POR DIOS QUE TERMINE ESTO YA.
Éramos ciento y la madre ahí dentro, y entre el calor humano y que se me olvidó rellenar la botella de agua antes de salir del trabajo acabé tan deshidratado que no podía ni con mi alma. Lo que explica porqué hoy no tengo agujetas, acabé saltándome la mitad de las repeticiones por no poder pasar del medio gas. (Tampoco tenía yo el día para fiestas, que staba de una mala uva del copón, así que tampoco es que pusiera mucho de mi parte.)
La semana que viene vuelve a haber masterclass-demo de Zumba (¡Zumba! ... No, no tiene el mismo punch que ¡Ba-tu-ka!), a ver si aún quedan plazas y me apunto.
Y la siguiente hay otra masterclass, ésta aún no sé de qué en concreto, aunque creo que será de Ritmo. Ya verás tú qué risa. De perdidos al río.
Llevo un tiempo decidiendo por mí mismo qué como, y mucho me temo que he entrado en un ciclo de mala alimentación. Es cierto que como más fruta que antes, pero sigo sin integrar el pescado (más allá del atún enlatado en aceite de oliva) ni la verdura (aquí no hay excepciones. Ni berenjenas, que mira que son fáciles de preparar rellenas). Me siento como si me estuviera automedicando, cometiendo errores y haciendo las cosas mal.
Además, parece que he llegado a un punto muerto en mis Michelin Wars: por mucho ejercicio que haga las lorzas han resistido sin inmutarse en los dos últimos meses. Espero que darle una sacudida a mi dieta (entendiéndola como los alimentos que la componen, no como las promesas de pérdida de peso instantánea) sirva para reactivar un poco el frente, a ver si la siguiente batalla va más a mi favor que en mi contra.
Por otra parte está la forma rara en que estoy perdiendo peso. Y es que, aunque las lorzas siguen ahí (maditas seáis, lorzas adiposas ¬¬U), sigo perdiendo peso. Y bajar de 70 es señal de atención para mi altura, así que mientras consigo que me den hora para mi médico de cabecera voy moviendo el otro puntal de una vida sana: la alimentación.
Con un poco de suerte no se me lavará el cerebro para comer pescado fresco cada dos días (no puedo con el pescado, lo siento). Aunque, si algo he aprendido de mi última visita a un restaurante japonés, es que la verdura no es tan absurdamente desagradable como la recordaba. Quizá el rebozado tenga algo que ver. (¿Eso será suficientemente sano como para que el nutricionista le dé el visto bueno?)
Para acabar de reforzar las líneas de ataque, estoy intentando encontrar la manera de poder ir al gimnasio un par de veces más a la semana para hacer ejercicio en la sala de máquinas. No sé, pedir un programa / rutina o algo. Ahora voy dos días por semana al gym, pero sólo uno de ellos es tonificación directa (vía Cardio Pump), y el resto de días de la semana hago una minirutina en casa (vía Just Dance 2 para entrar en calor y luego a tirar de clases pasadas de abdominales y Pump ligero) que últimamente se antoja poco productiva. Sin contar con el peligro que supone hacer las cosas por tu cuenta, que como lo hagas mal no tienes a nadie para corregirte.
Es temporalmente factible ir de lunes a jueves una hora al gimnasio. Si voy a partir de las siete y media tengo hasta tiempo de prepararme el tupper para el día siguiente. Me quita tiempo para darle a la Wii, pero el tiempo debería estar mejor aprovechado.
De momento parece un plan sólido, pero su puesta en práctica dependerá de cuántos platos que se preparan en veinte minutos soy capaz de mantener en mi repertorio después de este jueves.
Siguiendo con el gym, ayer fui a una masterclass de Spinning + Tono, que puede resumirse en POR DIOS QUE TERMINE ESTO YA.
Éramos ciento y la madre ahí dentro, y entre el calor humano y que se me olvidó rellenar la botella de agua antes de salir del trabajo acabé tan deshidratado que no podía ni con mi alma. Lo que explica porqué hoy no tengo agujetas, acabé saltándome la mitad de las repeticiones por no poder pasar del medio gas. (Tampoco tenía yo el día para fiestas, que staba de una mala uva del copón, así que tampoco es que pusiera mucho de mi parte.)
La semana que viene vuelve a haber masterclass-demo de Zumba (¡Zumba! ... No, no tiene el mismo punch que ¡Ba-tu-ka!), a ver si aún quedan plazas y me apunto.
Y la siguiente hay otra masterclass, ésta aún no sé de qué en concreto, aunque creo que será de Ritmo. Ya verás tú qué risa. De perdidos al río.
no subject
Date: 2011-07-13 12:33 pm (UTC)No he probado la Batuka, pero me da la impresión de que Zumba no debe ser muy distinto (¿aerobic con pasos de baile?), porque por lo que he visto en el juego, es como lo que llevan años haciendo los gimnasios (yo tenía una profe brasileña que lo llamaba samba-aeróbic)...
no subject
Date: 2011-07-13 12:39 pm (UTC)Al menos comparando lo que hemos hecho nosotros en nuestro gym: en zumba nos ponen coreografías más salerosas con mucho más movimiento de baile, mientras que en batuka era todo como más rígido y milimetrado.
Esta es una de esas cosas donde cada uno hace lo que le apetece y le endosa un nombre y a
correrbailar.