no me congratula
Dec. 13th, 2011 04:47 pmÚltimamente estoy teniendo sueños raros.
Sí, viendo mi histórico de sueños sin duda llama la atención que haga una afirmación como ésta. Sin embargo, no es falsa. Sencillamente, es otro tipo de rareza. Rareza de la mala.
Normalmente, mis crack!sueños son hilarantes y me despierto pensando que mi locura onírica es fabulosa y debe compartirse con el mundo entero. (O con los internets en su defecto.) Desde la semana pasada estoy sintiendo justo lo contrario. No sé qué ha llevado a mi neurona a atormentarme de esta manera.
No pueden tildarse de pesadillas, porque no me despierto sufriendo ni sudado (eso lo dejo para cuando sueño que voy al gym. Aparentemente mi subconsciente considera que no hay bastante con cuatro días a la semana), pero tampoco pueden considerarse crack!sueños, porque no me dan una alegría precisamente al despertar.
El de ayer por ejemplo fue bastante desconcertante. Primero, porque trabajaba en los Servicios Sociales (a lo Paige) con mis compañeros de oficina, en mi anterior equipo. Después, porque una madre esquizofrénica me denunció por intentar quitarle a su hijo, lo que desató una persecución policial que duró todo el sueño (a intervalos.) Pero lo más raro fue lo de después, que acabé con mi alma en poder del diablo (un cocodrilo de papel maché) y viviendo contínuamente un ciclo del que no podía salir que involucraba mi presencia en un callejón de un club nocturno. Y cuando no estaba en el club, estaba huyendo de los coches patrulla por las callejuelas de una ciudad genérica.
La parte más dura fue que juguetearan con mis esperanzas de salvación: en un momento dado alguien se presenta como un ángel y mete la mano en mi pecho (desde Indiana Jones hasta Supernatural tenéis referencias variadas para haceros una idea. Salvo la parte en que es doloroso o muero, porque a) ya estaba muerto aparentemente y b) me decían que no dolería (y, oye, tenían razón) ) para sacar una esfera de luz, que se supone que es algo bueno, rollo salvación eterna o algo así; para que después acabara riéndose en mi cara (ella y todos los que había alrededor) con el cocodrilo!Satan apareciendo arrastrándose.
Por cierto, huir de un cocodrilo!Satan es una experiencia la mar de curiosa. Así como arrancarle las mandíbulas y abrirlo en canal (la verdad es que estaba bien hecho, tenía hasta órganos internos de diversos tipos de papel: de colores, de origami, papel cebolla, más papel maché...). Inútil, pero curioso.
Me desperté tan desesperanzado y hecho mierda que arrastré los pies todo el día.
Sí, viendo mi histórico de sueños sin duda llama la atención que haga una afirmación como ésta. Sin embargo, no es falsa. Sencillamente, es otro tipo de rareza. Rareza de la mala.
Normalmente, mis crack!sueños son hilarantes y me despierto pensando que mi locura onírica es fabulosa y debe compartirse con el mundo entero. (O con los internets en su defecto.) Desde la semana pasada estoy sintiendo justo lo contrario. No sé qué ha llevado a mi neurona a atormentarme de esta manera.
No pueden tildarse de pesadillas, porque no me despierto sufriendo ni sudado (eso lo dejo para cuando sueño que voy al gym. Aparentemente mi subconsciente considera que no hay bastante con cuatro días a la semana), pero tampoco pueden considerarse crack!sueños, porque no me dan una alegría precisamente al despertar.
El de ayer por ejemplo fue bastante desconcertante. Primero, porque trabajaba en los Servicios Sociales (a lo Paige) con mis compañeros de oficina, en mi anterior equipo. Después, porque una madre esquizofrénica me denunció por intentar quitarle a su hijo, lo que desató una persecución policial que duró todo el sueño (a intervalos.) Pero lo más raro fue lo de después, que acabé con mi alma en poder del diablo (un cocodrilo de papel maché) y viviendo contínuamente un ciclo del que no podía salir que involucraba mi presencia en un callejón de un club nocturno. Y cuando no estaba en el club, estaba huyendo de los coches patrulla por las callejuelas de una ciudad genérica.
La parte más dura fue que juguetearan con mis esperanzas de salvación: en un momento dado alguien se presenta como un ángel y mete la mano en mi pecho (desde Indiana Jones hasta Supernatural tenéis referencias variadas para haceros una idea. Salvo la parte en que es doloroso o muero, porque a) ya estaba muerto aparentemente y b) me decían que no dolería (y, oye, tenían razón) ) para sacar una esfera de luz, que se supone que es algo bueno, rollo salvación eterna o algo así; para que después acabara riéndose en mi cara (ella y todos los que había alrededor) con el cocodrilo!Satan apareciendo arrastrándose.
Por cierto, huir de un cocodrilo!Satan es una experiencia la mar de curiosa. Así como arrancarle las mandíbulas y abrirlo en canal (la verdad es que estaba bien hecho, tenía hasta órganos internos de diversos tipos de papel: de colores, de origami, papel cebolla, más papel maché...). Inútil, pero curioso.
Me desperté tan desesperanzado y hecho mierda que arrastré los pies todo el día.