salsa de tomate: levantando pasiones
May. 30th, 2012 11:04 amDesde que empecé la dieta del gym con el objetivo de ganar volúmen (aún nos estamos riendo, el nutricionista y yo) que no como prácticamente nada acompañado con salsa.
No ha sido un gran esfuerzo, dado que desde que vivo solo tampoco estoy haciendo muchos platos con salsa. De vez en cuando me arrancaba con una bechamel, una carbonara o una boloñesa; pero la frecuencia era algo baja. Así que eliminarlas por completo no ha supuesto ningún trauma.
Con lo que no contaba es con lo aburrida que es la pasta a palo seco. Mientras alternaba pasta y arroz no era mucho problema, porque la pasta no era muy frecuente. Pero desde que tuve el problema digestivo y decidí espaciar más los días que tocaba arroz; así acabé planificando arroz sólo dos veces por semana y pasta el resto.
Dos semanas después de este cambio me estoy dando cuenta de lo aburrido que es comer tanta pasta. Y siempre la misma, porque en el Mercadona al que voy no es que haya mucho surtido.
En un arrebato de rebeldía, he decidido que una vez por semana me voy a hacer macarrones en lugar de lacitos. Eso sí, con pollo como acompañamiento; en forma de carne picada en lugar de pechuga en filetes. Y como los macarrones sin tomate no son nada, pues he decidido usar salsa de tomate como acompañamiento.
Es una vez por semana y sólo para romper la monotonía. Y lo agradezco enormemente. Aunque luego me siento mal porque me salto la dieta. Y entonces me da igual porque, oye, el lunes hice magdalenas de chocolate y ayer me comí dos, así que ahora no hagas el tonto por un poco de salsa de tomate.
Vamos, que yo para esto no sirvo. Tendré que ser más estricto.
Lo que está claro es que hoy voy a disfrutar de mi tupper. Ya tendré tiempo de sentirme como una basura humana.
No ha sido un gran esfuerzo, dado que desde que vivo solo tampoco estoy haciendo muchos platos con salsa. De vez en cuando me arrancaba con una bechamel, una carbonara o una boloñesa; pero la frecuencia era algo baja. Así que eliminarlas por completo no ha supuesto ningún trauma.
Con lo que no contaba es con lo aburrida que es la pasta a palo seco. Mientras alternaba pasta y arroz no era mucho problema, porque la pasta no era muy frecuente. Pero desde que tuve el problema digestivo y decidí espaciar más los días que tocaba arroz; así acabé planificando arroz sólo dos veces por semana y pasta el resto.
Dos semanas después de este cambio me estoy dando cuenta de lo aburrido que es comer tanta pasta. Y siempre la misma, porque en el Mercadona al que voy no es que haya mucho surtido.
En un arrebato de rebeldía, he decidido que una vez por semana me voy a hacer macarrones en lugar de lacitos. Eso sí, con pollo como acompañamiento; en forma de carne picada en lugar de pechuga en filetes. Y como los macarrones sin tomate no son nada, pues he decidido usar salsa de tomate como acompañamiento.
Es una vez por semana y sólo para romper la monotonía. Y lo agradezco enormemente. Aunque luego me siento mal porque me salto la dieta. Y entonces me da igual porque, oye, el lunes hice magdalenas de chocolate y ayer me comí dos, así que ahora no hagas el tonto por un poco de salsa de tomate.
Vamos, que yo para esto no sirvo. Tendré que ser más estricto.
Lo que está claro es que hoy voy a disfrutar de mi tupper. Ya tendré tiempo de sentirme como una basura humana.