desayunando a las once
Jul. 30th, 2012 11:09 am... porque soy lo peor.
Ayer llegué a casa a las nueve y media después de pasar un fin de semana (técnicamente un poco más, desde el viernes por la tarde) en una masía con amigos.
Lo cuál fue interesante, porque de los 23 que acabamos siendo sólo conocía a una persona, y tenía el potencial de ser un desastre anímico de los gordos.
Pero este es uno de esos grupos de gente que te arropa y te hace sentir cómodo y bien y entonces ya todo empieza a dar un poco igual. (Es un decir, en mi cabeza nunca las cosas dan igual del todo.)
Ha sido uno de esos fines de semana donde ser abstemio ha tenido su recompensa. En forma de limpiar por la mañana los restos de la fiesta.
El hecho de poderme sentir útil fue de lo mejor. Mientras ellos dormían y descansaban yo estaba dándolo todo fregando vasos y limpiando mesas. Ventajas de ser un rancio que no bebe y se acuesta temprano. (Eh, la noche del viernes aguanté hasta las cinco de la madrugada. El sábado no, decidí irme antes no fuera caso que me explotaran las ojeras.)
Ha habido muchas risas, piscina (aunque yo sigo con mi moreno paleta. Gracias, melanina ¬¬), billares, preparación de comida y en general buen rollo.
Un buen fin de semana, vamos.
Y hoy me he levantado a las diez (aunque iba mirando el reloj cada hora y discutía si valía la pena levantarse o no. Aparentemente, no) y estoy desayunando ahora porque soy lo peor.
La lavadora está en marcha, pero es lo único que he hecho de todo lo que tengo para hoy.
Esta noche es la cena de fin de curso de Bollywood (woohoo!) y mañana cojo el tren para invadir casas ajenas en (los alrededores de) capitales de países con el objetivo de disparar niveles de azúcar tanto como pueda. (Me van a enseñar los secretos de los bizcochos de pastel que suben. ANSIO ESE CONOCIMIENTO.)
ESTAS VACACIONES NO ESTÁ PERMITIDO PARAR. A DARLO TODO. POR DOQUIER. WOOHOOO!!
Ayer llegué a casa a las nueve y media después de pasar un fin de semana (técnicamente un poco más, desde el viernes por la tarde) en una masía con amigos.
Lo cuál fue interesante, porque de los 23 que acabamos siendo sólo conocía a una persona, y tenía el potencial de ser un desastre anímico de los gordos.
Pero este es uno de esos grupos de gente que te arropa y te hace sentir cómodo y bien y entonces ya todo empieza a dar un poco igual. (Es un decir, en mi cabeza nunca las cosas dan igual del todo.)
Ha sido uno de esos fines de semana donde ser abstemio ha tenido su recompensa. En forma de limpiar por la mañana los restos de la fiesta.
El hecho de poderme sentir útil fue de lo mejor. Mientras ellos dormían y descansaban yo estaba dándolo todo fregando vasos y limpiando mesas. Ventajas de ser un rancio que no bebe y se acuesta temprano. (Eh, la noche del viernes aguanté hasta las cinco de la madrugada. El sábado no, decidí irme antes no fuera caso que me explotaran las ojeras.)
Ha habido muchas risas, piscina (aunque yo sigo con mi moreno paleta. Gracias, melanina ¬¬), billares, preparación de comida y en general buen rollo.
Un buen fin de semana, vamos.
Y hoy me he levantado a las diez (aunque iba mirando el reloj cada hora y discutía si valía la pena levantarse o no. Aparentemente, no) y estoy desayunando ahora porque soy lo peor.
La lavadora está en marcha, pero es lo único que he hecho de todo lo que tengo para hoy.
Esta noche es la cena de fin de curso de Bollywood (woohoo!) y mañana cojo el tren para invadir casas ajenas en (los alrededores de) capitales de países con el objetivo de disparar niveles de azúcar tanto como pueda. (Me van a enseñar los secretos de los bizcochos de pastel que suben. ANSIO ESE CONOCIMIENTO.)
ESTAS VACACIONES NO ESTÁ PERMITIDO PARAR. A DARLO TODO. POR DOQUIER. WOOHOOO!!