lo que hace una hora y media libre
Aug. 14th, 2012 10:10 amAyer hice cosas que no debía. Bueno, yo en realidad de eso no hago, pero sí es verdad que si alguien me dice algo me sacará los colores XD
En la sala en la que estoy ahora (en TV3, woohoo!! Hmm... No en los estudios en sí, sino en la empresa. Pero tengo los estudios a siete minutos andando :D) hay muy poca gente. De tres islas de mesa, cada una para ocho personas (un total de 24 para los que estén hoy en modo "maths are, like, hard"), somos cuatro. Y yo estoy en una isla en una punta de la sala y los otros tres están en la isla del otro extremo de la sala. Vamos, que corre el aire.
Pero estos tres son de otro proyecto, así que tienen otro horario. Y todos se van antes que yo. ¿Resultado? Acabé bailando en la silla y moviendo los labios como si estuviera en Operación Triunfo. Ahí, petándolo. Qué más daba todo ya.
Y al llegar a casa encendí el horno.
No soy mucho de repostear entre semana, porque soy lento y necesito hacer las cosas con tiempo. Y como normalmente entre semana, entre el gym y hacerme los tuppers (soy el loco de los tuppers), tengo poco tiempo libre, no es que me dé por hacer magdalenas.
Pero ahora tengo días libres en el gimnasio por la nueva rutina. Sí, la rutina me fuerza días de descanso. El monitor me dijo que podía hacer cardio o abdominales, pero nada más. Así que ayer decidí omitir el cardio (lo sustituí por el estudio de vídeos de youtube. Pero eran de baile aeróbico, así que cuenta) y cuando acabé los abdominales y terminé de cocinar (recordemos: el loco de los tuppers), me animé y hice una tartalena.
No, no abráis google para buscar qué es una tartalena. Es una de mis aberraciones lingüístico-culinarias, como las mutangdalenas. De hecho, primas hermanas.
Después de mi visita a Madrid, donde aprendí el simple arte de "hagamos un pastel de tres pisos usando tres moldes" (yo es que era de hacerlo todo en uno y cortarlo. Algo tan simple y evidente nunca se me habría ocurrido por mí mismo. Soy un fallo de ser humano), me quedé con el intríngulis de ver si sería capaz de hacer subir un bizcocho de pastel en moldes pequeños. Porque mis bizcochos de pastel son... planos. No tienen volúmen. Son... meh. Así que me he dicho "pues vamos a intentarlo, hombre".
Y eso hice. O eso intenté hacer. Porque me di cuenta que me faltaban ingredientes para hacer un bizcocho. Así que me fui por la tangente y decidí hibridar, que es la solución por defecto para TODO. Preparé la masa de las magdalenas CristtySpain y en lugar de meterlas en moldes de magdalena, las metí en dos moldes redondos de aluminio de un litro (¡gracias, Mercadona!) que previamente había untado bien en mantequilla. Y al horno. Así, como los locos.
Más o menos, cada molde llevaba 400 gramos de masa. (Otra cosa que aprendí de
leydhen: usar la báscula para repartir la masa. Parecerá una obviedad, pero yo el amarmolado lo hago a ojo. Por eso me sale tan chocolateado ¬¬U)
Por una vez, fui listo y tuve en cuenta que los tiempos de horneado serían diferentes, así que en un principio dupliqué el tiempo normal de las magdalenas. Cuando llevaban en el horno unos 25 minutos les di la vuelta, porque ya sabéis que mi horno tiene 30 grados de diferencia entre la puerta y el culo (hay una metáfora de mi vida escondida aquí y no sé cuál es). Y diez minutos antes de que se cumpliera el tiempo total decidí pincharlos con un palo, porque se veían bastante sólidos y se empezaban a despegar de los bordes.
Sí, ya estaban hechos. En 40 minutos. Fascinante.
Los saqué del horno y los dejé enfriar un poco en el molde. Me sorprendió ver que casi estaban despegados, así que cuando estuvieron algo más frío y el molde era tocable, intenté desmoldarlo dándole la vuelta al molde directamente y sujetando el bizcocho con la mano. Y, lo and behold, el bizcocho salió limpio y perfecto, sin trauma ni romperse ni engancharse. Nena, si me pinchan no me sacan gota.
Como no tengo rejilla paratenderdejar bizcochos, los dejé sobre papel transparente en una bandeja grande que tengo, y dejé enfriar más.
Pasado un tiempo, como tenía que saber cómo había quedado, corté uno de las tartalenas (tarta + magdalena, el secreto está expuesto) en forma cuadrada, porque se me ocurrió una idea loca. Y eso me dejaba los restos cortados para probar a ver qué tal.
Bueno, el sabor no está mal, pero tampoco mata. Se nota que es magdalena en tamaño extremo, pero es lo que era de esperar.
Esta tarde-noche, cuando vuelva del gimnasio y termine de cenar, voy a intentar darles cobertura de chocolate y tentaré la suerte con el fondant. A ver si soy capaz de hacer lo que tengo en mente.
Y lo mejor es que viniendo al trabajo esta mañana se me ha ocurrido un pastel brutal. Necesitaré aprender a hacer bien la cobertura de chocolate y que el fondant sea más manejable, así que hasta dentro de dos meses o así no creo que pueda intentarlo. Además, está el tema de fundir chocolate blanco y que me quede bien, que esa es otra. Por suerte, de nuevo aprendí algún que otro truco sobre coberturas con
leydhen. Es que es una crack.
Como me salga lo que tengo en mente... Voy a quedar muy, muy mal xD
En la sala en la que estoy ahora (en TV3, woohoo!! Hmm... No en los estudios en sí, sino en la empresa. Pero tengo los estudios a siete minutos andando :D) hay muy poca gente. De tres islas de mesa, cada una para ocho personas (un total de 24 para los que estén hoy en modo "maths are, like, hard"), somos cuatro. Y yo estoy en una isla en una punta de la sala y los otros tres están en la isla del otro extremo de la sala. Vamos, que corre el aire.
Pero estos tres son de otro proyecto, así que tienen otro horario. Y todos se van antes que yo. ¿Resultado? Acabé bailando en la silla y moviendo los labios como si estuviera en Operación Triunfo. Ahí, petándolo. Qué más daba todo ya.
Y al llegar a casa encendí el horno.
No soy mucho de repostear entre semana, porque soy lento y necesito hacer las cosas con tiempo. Y como normalmente entre semana, entre el gym y hacerme los tuppers (soy el loco de los tuppers), tengo poco tiempo libre, no es que me dé por hacer magdalenas.
Pero ahora tengo días libres en el gimnasio por la nueva rutina. Sí, la rutina me fuerza días de descanso. El monitor me dijo que podía hacer cardio o abdominales, pero nada más. Así que ayer decidí omitir el cardio (lo sustituí por el estudio de vídeos de youtube. Pero eran de baile aeróbico, así que cuenta) y cuando acabé los abdominales y terminé de cocinar (recordemos: el loco de los tuppers), me animé y hice una tartalena.
No, no abráis google para buscar qué es una tartalena. Es una de mis aberraciones lingüístico-culinarias, como las mutangdalenas. De hecho, primas hermanas.
Después de mi visita a Madrid, donde aprendí el simple arte de "hagamos un pastel de tres pisos usando tres moldes" (yo es que era de hacerlo todo en uno y cortarlo. Algo tan simple y evidente nunca se me habría ocurrido por mí mismo. Soy un fallo de ser humano), me quedé con el intríngulis de ver si sería capaz de hacer subir un bizcocho de pastel en moldes pequeños. Porque mis bizcochos de pastel son... planos. No tienen volúmen. Son... meh. Así que me he dicho "pues vamos a intentarlo, hombre".
Y eso hice. O eso intenté hacer. Porque me di cuenta que me faltaban ingredientes para hacer un bizcocho. Así que me fui por la tangente y decidí hibridar, que es la solución por defecto para TODO. Preparé la masa de las magdalenas CristtySpain y en lugar de meterlas en moldes de magdalena, las metí en dos moldes redondos de aluminio de un litro (¡gracias, Mercadona!) que previamente había untado bien en mantequilla. Y al horno. Así, como los locos.
Más o menos, cada molde llevaba 400 gramos de masa. (Otra cosa que aprendí de
Por una vez, fui listo y tuve en cuenta que los tiempos de horneado serían diferentes, así que en un principio dupliqué el tiempo normal de las magdalenas. Cuando llevaban en el horno unos 25 minutos les di la vuelta, porque ya sabéis que mi horno tiene 30 grados de diferencia entre la puerta y el culo (hay una metáfora de mi vida escondida aquí y no sé cuál es). Y diez minutos antes de que se cumpliera el tiempo total decidí pincharlos con un palo, porque se veían bastante sólidos y se empezaban a despegar de los bordes.
Sí, ya estaban hechos. En 40 minutos. Fascinante.
Los saqué del horno y los dejé enfriar un poco en el molde. Me sorprendió ver que casi estaban despegados, así que cuando estuvieron algo más frío y el molde era tocable, intenté desmoldarlo dándole la vuelta al molde directamente y sujetando el bizcocho con la mano. Y, lo and behold, el bizcocho salió limpio y perfecto, sin trauma ni romperse ni engancharse. Nena, si me pinchan no me sacan gota.
Como no tengo rejilla para
Pasado un tiempo, como tenía que saber cómo había quedado, corté uno de las tartalenas (tarta + magdalena, el secreto está expuesto) en forma cuadrada, porque se me ocurrió una idea loca. Y eso me dejaba los restos cortados para probar a ver qué tal.
Bueno, el sabor no está mal, pero tampoco mata. Se nota que es magdalena en tamaño extremo, pero es lo que era de esperar.
Esta tarde-noche, cuando vuelva del gimnasio y termine de cenar, voy a intentar darles cobertura de chocolate y tentaré la suerte con el fondant. A ver si soy capaz de hacer lo que tengo en mente.
Y lo mejor es que viniendo al trabajo esta mañana se me ha ocurrido un pastel brutal. Necesitaré aprender a hacer bien la cobertura de chocolate y que el fondant sea más manejable, así que hasta dentro de dos meses o así no creo que pueda intentarlo. Además, está el tema de fundir chocolate blanco y que me quede bien, que esa es otra. Por suerte, de nuevo aprendí algún que otro truco sobre coberturas con
Como me salga lo que tengo en mente... Voy a quedar muy, muy mal xD