SSVUV (¡caramba!)
Dec. 5th, 2012 01:13 pmEsta noche ha sido prolífica en sueños absurdos. (¿Qué noche no lo es? A veces me preocupa que sea tan constante. Si no hubiera cambiado varias veces mis hábitos alimentarios antes de cenar, creería que es cosa de lo que como.) El sueño estrella de hoy ha sido breve, pero trepidante.
Era un día normal en mi sueño. Como suele pasar. Tú estás con tu escuadrón en los barracones, fregando el suelo con el cepillo de dientes porque a tu general le ha sentado mal que os pasárais la noche de guardia jugando a cartas. (Dejaré a vuestra imaginación el juego. Básicamente porque no formó parte del sueño.) Y justo cuando estáis a punto de terminar, salta la alarma.
Invasión extraterrestre.
Cosas que pasan.
Mi escuadrón acaba movilizado para salvar a un grupo de civiles, que están refugiándose en el típico instituto japonés. Si habéis visto CardCaptor Sakura, os haréis una idea de cómo es. El escuadrón ha luchado contra las tropas de tierra valientemente, pero nos han acabado acorralando en un aula, donde estamos escondidos debajo de un conglomerado abstracto de pupitres.
Pero, por lo que comenta el cabeza de escuadrón, en realidad es todo una estrategia para poder sacar a los civiles por unas naves abandonadas que hay al lado de la escuela.
—Así que la idea es sacarlos por allí. Se moverán en grupos pequeños y nosotros les proporcionaremos fuego de cobertura para que puedan huir sin problemas.
—¡Entendido!
Los primeros grupos, de tres o cuatro estudiantes, empiezan a desfilar sin muchos problemas, flanqueados por compañeros, pero al cabo de unos minutos parece que hay problemas.
—¡Más tropas de tierra enemigas! Están abatiendo a los civiles —grita el cabeza de escuadrón.
—Yo me encargo —digo, valientemente, y agarro mi plancha. Mi plancha desenchufada.
Aprieto el botón de vaporización, y contemplo satisfecho cómo la plancha exhuda un potente chorro de ardiente vapor.
«Todo listo», pienso regodeante, y al grito de "YOLO!" me lanzo al exterior.
La cosa no pinta bien. Un grupo de estudiantes está acorralado, rodeado por más de una docena de alienos en cuerpos humanos: más allá de la verja, por encima de su refugio... Disparos por todas partes, que por suerte rebotan en la estructura de metal tras la que se han parapetado. Pero a saber cuánto aguantarán, ellos y su precario refugio.
Así que me lanzo hacia su refugio, lo que llama la atención de los alienos en cuerpos humanos, lo que hace que concentren su fuego en mí. Pero no pasa nada, porque tengo mi plancha. Agarrando con fuerza el cable del enchufe, la hago girar y todas las balas son desviadas hacia el suelo.
Los alienos se enfadan y más refuerzos se teleportan y disparan más, pero no pasa nada porque aparentemente tengo habilidades telekinéticas y con un pelín de esfuerzo todas las balas quedan detenidas en el aire un par de segundos para luego ser devueltas a su origen y acabar con los enemigos. Acabar con los pocos que van apareciendo es trivial una vez uno cae en la cuenta de que es más fácil devolver bala por bala (especialmente si disparan una a una) que no arrojándoles la plancha a la cara. Quizá algo menos satisfactorio, porque la marca roja de la plancha en su cara tiene su punto, pero...
Acompaño a los civiles un tramo más, y cuando por fin llegan al punto de recogida a salvo doy media vuelta y me dirijo tan rápido como puedo a reunirme con mis compañeros.
Pero me asaltan por el camino. En una de las maniobras defensivas, la plancha acaba saliendo disparada del cable, así que tengo que lidiar con la avanzadilla aliena con el cable solamente.
No sé qué es más absurdo: si usar como arma una plancha que desprende valor pese a estar desenchufada o si tomarla como arma cuando eres telekinético.
(En realidad lo que más absurdo me parece es ir a lo loco, plancha en mano, desgañitándome con el YOLO.)
Tampoco importa. Ha sido una experiencia fascinante. Os lo recomiendo.
Era un día normal en mi sueño. Como suele pasar. Tú estás con tu escuadrón en los barracones, fregando el suelo con el cepillo de dientes porque a tu general le ha sentado mal que os pasárais la noche de guardia jugando a cartas. (Dejaré a vuestra imaginación el juego. Básicamente porque no formó parte del sueño.) Y justo cuando estáis a punto de terminar, salta la alarma.
Invasión extraterrestre.
Cosas que pasan.
Mi escuadrón acaba movilizado para salvar a un grupo de civiles, que están refugiándose en el típico instituto japonés. Si habéis visto CardCaptor Sakura, os haréis una idea de cómo es. El escuadrón ha luchado contra las tropas de tierra valientemente, pero nos han acabado acorralando en un aula, donde estamos escondidos debajo de un conglomerado abstracto de pupitres.
Pero, por lo que comenta el cabeza de escuadrón, en realidad es todo una estrategia para poder sacar a los civiles por unas naves abandonadas que hay al lado de la escuela.
—Así que la idea es sacarlos por allí. Se moverán en grupos pequeños y nosotros les proporcionaremos fuego de cobertura para que puedan huir sin problemas.
—¡Entendido!
Los primeros grupos, de tres o cuatro estudiantes, empiezan a desfilar sin muchos problemas, flanqueados por compañeros, pero al cabo de unos minutos parece que hay problemas.
—¡Más tropas de tierra enemigas! Están abatiendo a los civiles —grita el cabeza de escuadrón.
—Yo me encargo —digo, valientemente, y agarro mi plancha. Mi plancha desenchufada.
Aprieto el botón de vaporización, y contemplo satisfecho cómo la plancha exhuda un potente chorro de ardiente vapor.
«Todo listo», pienso regodeante, y al grito de "YOLO!" me lanzo al exterior.
La cosa no pinta bien. Un grupo de estudiantes está acorralado, rodeado por más de una docena de alienos en cuerpos humanos: más allá de la verja, por encima de su refugio... Disparos por todas partes, que por suerte rebotan en la estructura de metal tras la que se han parapetado. Pero a saber cuánto aguantarán, ellos y su precario refugio.
Así que me lanzo hacia su refugio, lo que llama la atención de los alienos en cuerpos humanos, lo que hace que concentren su fuego en mí. Pero no pasa nada, porque tengo mi plancha. Agarrando con fuerza el cable del enchufe, la hago girar y todas las balas son desviadas hacia el suelo.
Los alienos se enfadan y más refuerzos se teleportan y disparan más, pero no pasa nada porque aparentemente tengo habilidades telekinéticas y con un pelín de esfuerzo todas las balas quedan detenidas en el aire un par de segundos para luego ser devueltas a su origen y acabar con los enemigos. Acabar con los pocos que van apareciendo es trivial una vez uno cae en la cuenta de que es más fácil devolver bala por bala (especialmente si disparan una a una) que no arrojándoles la plancha a la cara. Quizá algo menos satisfactorio, porque la marca roja de la plancha en su cara tiene su punto, pero...
Acompaño a los civiles un tramo más, y cuando por fin llegan al punto de recogida a salvo doy media vuelta y me dirijo tan rápido como puedo a reunirme con mis compañeros.
Pero me asaltan por el camino. En una de las maniobras defensivas, la plancha acaba saliendo disparada del cable, así que tengo que lidiar con la avanzadilla aliena con el cable solamente.
No sé qué es más absurdo: si usar como arma una plancha que desprende valor pese a estar desenchufada o si tomarla como arma cuando eres telekinético.
(En realidad lo que más absurdo me parece es ir a lo loco, plancha en mano, desgañitándome con el YOLO.)
Tampoco importa. Ha sido una experiencia fascinante. Os lo recomiendo.
no subject
Date: 2012-12-07 10:36 am (UTC)no subject
Date: 2012-12-17 09:44 am (UTC)no subject
Date: 2012-12-17 10:19 am (UTC)