poblando mis sueños
Dec. 10th, 2013 02:35 pmHace ya unos cuantos meses que sueño periódicamente con gatos. Con gatitos, con gatazos, con uno, con varios, negros, blancos, de angora, persas (prácticamente siempre de pelo largo), cariñosos, salvajes, que ya no están conmigo, que nunca han existido... Un porrón de sueños y un porrón de gatos.
Ni qué decir tiene que me alegra el sueño. Me levanto de otro humor. A veces es un poco un revés, especialmente si sueño con mis antiguos gatos, porque entonces tengo todos los sentimientos, como cualquier fandom en tumblr. Pero siempre es bien recibido.
En las últimas tres semanas la frecuencia de presencia gatuna en mis sueños se ha disparado una jartá. Pero hasta límites insospechados. Ya voy por al menos un gato cada dos días.
Esta noche, por ejemplo, han tocado cinco gatitos atigrados de pelo corto (toda una novedad) junto a su paciente madre. Gatitos que retozaban, que se quedaban dormidos apilados unos en otros sobre tus muslos, que intentaban morderte con sus bocas sin dentar... La cantidad de AMOR! que ha desprendido esta parte del sueño se ha salido de todas las tablas.
(Otras partes del sueño han sido un tanto perturbadoras, y otras estúpidamente absurdas, pero por suerte a los gatos imaginarios no les ha pasado nada.)
Sigo resistiéndome a tener un gato en casa, porque no sabría educarlo y tampoco paso tiempo suficiente para poder atenderle esos primeros días.
(Y estoy últimamente algo tocado en el bolsillo, así que mantener otro ser vivo se me hace una responsabilidad inasumible, ya no sólo mentalmente, sino económicamente también.)
(Que diréis que todo son excusas, y no os digo yo que no, porque le tengo pánico a tener que responsabilizarme de otro ser vivo. Que yo puedo dejarme lo que haga falta, pero ya tengo bastante presión en el trabajo, con esto de responsabilidades y tal.)
Si la frecuencia de los sueños va en aumento, dejará de convertirse en algo agradable para entrar en el terreno de obsesión. Y todos sabemos lo mal que acaba eso.
Ni qué decir tiene que me alegra el sueño. Me levanto de otro humor. A veces es un poco un revés, especialmente si sueño con mis antiguos gatos, porque entonces tengo todos los sentimientos, como cualquier fandom en tumblr. Pero siempre es bien recibido.
En las últimas tres semanas la frecuencia de presencia gatuna en mis sueños se ha disparado una jartá. Pero hasta límites insospechados. Ya voy por al menos un gato cada dos días.
Esta noche, por ejemplo, han tocado cinco gatitos atigrados de pelo corto (toda una novedad) junto a su paciente madre. Gatitos que retozaban, que se quedaban dormidos apilados unos en otros sobre tus muslos, que intentaban morderte con sus bocas sin dentar... La cantidad de AMOR! que ha desprendido esta parte del sueño se ha salido de todas las tablas.
(Otras partes del sueño han sido un tanto perturbadoras, y otras estúpidamente absurdas, pero por suerte a los gatos imaginarios no les ha pasado nada.)
Sigo resistiéndome a tener un gato en casa, porque no sabría educarlo y tampoco paso tiempo suficiente para poder atenderle esos primeros días.
(Y estoy últimamente algo tocado en el bolsillo, así que mantener otro ser vivo se me hace una responsabilidad inasumible, ya no sólo mentalmente, sino económicamente también.)
(Que diréis que todo son excusas, y no os digo yo que no, porque le tengo pánico a tener que responsabilizarme de otro ser vivo. Que yo puedo dejarme lo que haga falta, pero ya tengo bastante presión en el trabajo, con esto de responsabilidades y tal.)
Si la frecuencia de los sueños va en aumento, dejará de convertirse en algo agradable para entrar en el terreno de obsesión. Y todos sabemos lo mal que acaba eso.
no subject
Date: 2013-12-11 01:23 am (UTC)no subject
Date: 2013-12-11 03:40 pm (UTC)