con las manos en la glasa
Dec. 28th, 2013 10:08 pm¡Día de cocina respostera!
Ayer hice los bizcochos: uno de vainilla y otro de chocolate, y de buena mañana los he recubierto con ganaché de chocolate blanco y, cuando se ha endurecido, con fondant blanco. Me han quedado bastante lisos, esta vez, aunque la cobertura de ganaché no era especialmente lisa. Me preocupaba un poco lo que estaba sudando el fondant por el frío del bizcocho, pero al final ha acabado bien.
Esta vez he usado fondant de la marca Satin Ice para la cobertura. Es muy maleable y elástico, realmente es el mejor fondant para cubrir pasteles que he usado hasta ahora, y tiene un saborcillo especial, algo ácido.
Han venido amigas de la troupe a ayudarme con la decoración del pastel y las galletas. Hemos hecho una especie de cadena: unas cortando figuras de fondant para el pastel, otros poniendo glasa y fondant en las galletas, ha sido bastante divertido.
Una ha comprado un set de decoraciones navideñas en un súper que ha sido la caña: trae perlitas de azúcar azul y blanco, azúcar de color azul y obleas en forma de copo de nieve también azules y blancas. Con eso, un poco de fondant teñido con spray perlado y unas perlas metalizadas plateadas se ha currado unos copos bien molones.
Como éramos muchos y estaba la casa patas arriba, con todas las mesas y superfícies planas ocupadas con los pasteles, fondant, galletas y demás, hemos ido a comer fuera. Y como nos hemos hecho los remolones con algo de sobremesa, al salir ya estaba todo abierto y hemos aprovechado para pasar otra vez por las tiendas de repostería creativa que nos pillaban de camino (donde yo había estado ayer. Si no me han catalogado de enfermo mental ya, me faltará poco), a ver si veíamos algo más para inspirarnos. Y hemos comprado unos cortadores de fondant en forma de copos de nieve para acabar de decorar algunas galletas. Quedarán también estupendas.
Al final está casi todo hecho: los dos pisos del pastel están pintados con sus sprays (el piso de abajo, rojo; el piso de arriba, naranja) y hemos pegado todas las piezas de fondant. Como se han secado, hemos podido pintarlas de dorado a manija y con pinceles. También he hecho algunas decoraciones con glasa (puntos y filigranas), pero no he podido pintar la glasa de dorado porque aún no se ha secado.
Para mañana sólo me queda pintar la glasa, hacer las tirillas de fondant para las bases de los pisos y montarlo. Creo por eso que lo montaremos en casa de la cumpleañera, que como tenemos que ir a Mataró, si se me espiña un piso por el camino me da algo.
La verdad es que ha sido una suerte contar con tanta gente ayudando. En una tarde hemos hecho todas las decoraciones, tanto del pastel y de las galletas, y sólo quedan dos chorradas que hago mañana en una hora. Me está gustando cómo ha quedado, si se me permite.
Lo importante, por eso, es que le guste a la cumpleañera, tanto de aspecto como de sabor. Si le gusta, hemos triunfado.
Eso sí, decorar con fiebre ha sido más laborioso de lo que esperaba. Los temblores han complicado hacer las filigranas de la glasa. (Tampoco es que tenga mucha mano con cosas así, a mano alzada.)
Ayer hice los bizcochos: uno de vainilla y otro de chocolate, y de buena mañana los he recubierto con ganaché de chocolate blanco y, cuando se ha endurecido, con fondant blanco. Me han quedado bastante lisos, esta vez, aunque la cobertura de ganaché no era especialmente lisa. Me preocupaba un poco lo que estaba sudando el fondant por el frío del bizcocho, pero al final ha acabado bien.
Esta vez he usado fondant de la marca Satin Ice para la cobertura. Es muy maleable y elástico, realmente es el mejor fondant para cubrir pasteles que he usado hasta ahora, y tiene un saborcillo especial, algo ácido.
Han venido amigas de la troupe a ayudarme con la decoración del pastel y las galletas. Hemos hecho una especie de cadena: unas cortando figuras de fondant para el pastel, otros poniendo glasa y fondant en las galletas, ha sido bastante divertido.
Una ha comprado un set de decoraciones navideñas en un súper que ha sido la caña: trae perlitas de azúcar azul y blanco, azúcar de color azul y obleas en forma de copo de nieve también azules y blancas. Con eso, un poco de fondant teñido con spray perlado y unas perlas metalizadas plateadas se ha currado unos copos bien molones.
Como éramos muchos y estaba la casa patas arriba, con todas las mesas y superfícies planas ocupadas con los pasteles, fondant, galletas y demás, hemos ido a comer fuera. Y como nos hemos hecho los remolones con algo de sobremesa, al salir ya estaba todo abierto y hemos aprovechado para pasar otra vez por las tiendas de repostería creativa que nos pillaban de camino (donde yo había estado ayer. Si no me han catalogado de enfermo mental ya, me faltará poco), a ver si veíamos algo más para inspirarnos. Y hemos comprado unos cortadores de fondant en forma de copos de nieve para acabar de decorar algunas galletas. Quedarán también estupendas.
Al final está casi todo hecho: los dos pisos del pastel están pintados con sus sprays (el piso de abajo, rojo; el piso de arriba, naranja) y hemos pegado todas las piezas de fondant. Como se han secado, hemos podido pintarlas de dorado a manija y con pinceles. También he hecho algunas decoraciones con glasa (puntos y filigranas), pero no he podido pintar la glasa de dorado porque aún no se ha secado.
Para mañana sólo me queda pintar la glasa, hacer las tirillas de fondant para las bases de los pisos y montarlo. Creo por eso que lo montaremos en casa de la cumpleañera, que como tenemos que ir a Mataró, si se me espiña un piso por el camino me da algo.
La verdad es que ha sido una suerte contar con tanta gente ayudando. En una tarde hemos hecho todas las decoraciones, tanto del pastel y de las galletas, y sólo quedan dos chorradas que hago mañana en una hora. Me está gustando cómo ha quedado, si se me permite.
Lo importante, por eso, es que le guste a la cumpleañera, tanto de aspecto como de sabor. Si le gusta, hemos triunfado.
Eso sí, decorar con fiebre ha sido más laborioso de lo que esperaba. Los temblores han complicado hacer las filigranas de la glasa. (Tampoco es que tenga mucha mano con cosas así, a mano alzada.)