tarde o temprano tenía que pasar
Feb. 12th, 2015 02:52 pmSoy de esas personas a las que les gusta el olor del café, les gusta incluso el sabor (al menos en caramelos y en panellets), pero no bebe café. Una parte de mí cree que si tomas café habitualmente para despejarte tu cuerpo olvidará cómo despertarse por sí solo.
Ya sabéis, tolerancia e inmunidad y esas cosas.
Así que cuando hace unos meses empecé a tomar té asiduamente, pues, como que pilló a todos un poco por sorpresa. A mí incluído. Por muy fan que sea del té.
Ahora ya es una tradición, y cada día cargo con mi termo reshulo del Tea Shop arriba y abajo, con mi té bien frío.
(Porque cuando estoy fuera de casa me encanta el té frío. Cosas raras que pasan.)
Esta mañana he tenido una pequeña desgracia con el té: no he cerrado el termo del todo, y parte del té ha ido revoloteando por la maleta.
Es una suerte que las cosas vayan bastante encajadas en mi maleta, y que el termo vaya en vertical siempre. Por una vez preocuparse por tontás ha ido bien, y no he acabado con el termo vacío y una maleta chorreando pu-erh y frutas del bosque.
De hecho, he tenido una suerte del copón, porque sólo he perdido un par de dedos de té, y todo ha caído sobre la toalla que llevo siempre encima. (Costumbre que heredo de cuando me lavaba los dientes obsesivamente, llevando aparatos. Les cogí manía a las toallas de papel de los baños del trabajo... cuando tenía suerte y había.) El interior de mi maleta está intacto, y la toalla se ha sacrificado por el equipo.
Ahora tengo una toalla aromatizada y semi-húmeda. Hoy no está haciendo un buen día para secar ropa en el trabajo.
Sabía que en algún momento me pasaría: que no cerraría bien el termo, o que tendría fugas... Me alegro tanto que todo estuviera preparado para minimizar el impacto. Y obviamente de haber tenido tanta suerte para que todo recayera sobre una toalla.
Ventajas de saber siempre dónde está tu toalla.
Ya sabéis, tolerancia e inmunidad y esas cosas.
Así que cuando hace unos meses empecé a tomar té asiduamente, pues, como que pilló a todos un poco por sorpresa. A mí incluído. Por muy fan que sea del té.
Ahora ya es una tradición, y cada día cargo con mi termo reshulo del Tea Shop arriba y abajo, con mi té bien frío.
(Porque cuando estoy fuera de casa me encanta el té frío. Cosas raras que pasan.)
Esta mañana he tenido una pequeña desgracia con el té: no he cerrado el termo del todo, y parte del té ha ido revoloteando por la maleta.
Es una suerte que las cosas vayan bastante encajadas en mi maleta, y que el termo vaya en vertical siempre. Por una vez preocuparse por tontás ha ido bien, y no he acabado con el termo vacío y una maleta chorreando pu-erh y frutas del bosque.
De hecho, he tenido una suerte del copón, porque sólo he perdido un par de dedos de té, y todo ha caído sobre la toalla que llevo siempre encima. (Costumbre que heredo de cuando me lavaba los dientes obsesivamente, llevando aparatos. Les cogí manía a las toallas de papel de los baños del trabajo... cuando tenía suerte y había.) El interior de mi maleta está intacto, y la toalla se ha sacrificado por el equipo.
Ahora tengo una toalla aromatizada y semi-húmeda. Hoy no está haciendo un buen día para secar ropa en el trabajo.
Sabía que en algún momento me pasaría: que no cerraría bien el termo, o que tendría fugas... Me alegro tanto que todo estuviera preparado para minimizar el impacto. Y obviamente de haber tenido tanta suerte para que todo recayera sobre una toalla.
Ventajas de saber siempre dónde está tu toalla.