fin de semana que no me parece mal
Mar. 14th, 2016 09:27 amAl final el drama de no haberme puesto las férulas la noche del jueves no fue tan grande. Lo que significa que la logopedia ha servido para algo.
No voy a negar que los dientes me molestaron, porque sería mentir (y es algo que me pasa cada día, aunque me las ponga el tiempo recomendado), pero sí admito que con unas pocas horas más, la noche del sábado las pude llevar el tiempo normal sin sufrir consecuencias. De lo cuál me alegro. Una fuente de stress menos.
Eso no significa que pueda dejar de ponérmelas cada dos por tres, pero ahora sé que si un día sufro un descuido, estoy cubierto por mi subconsciente.
(También diré que lo he puesto a prueba en las siestas findesemaneras, donde pierdo la conciencia entre media hora y hora y media y no me pongo las férulas y luego por la noche todo va bien.)
Este fin de semana me lo he tomado con calma. He empezado a implementar mi resolución de "sábado productivo, domingo vegetativo"... con variable resultado.
Después de un viernes de caza y captura (infructuosa) de información sobre Eberron (ya hablaremos), el sábado empezó un poco tarde pero bien.
Remoloneé en la cama hasta pasadas las ocho. Algo que no me gusta, porque el mercado se pone de viejas con carros rompetobillos hasta los topes, y le tengo aprecio a cada uno de los rincones de mis extremidades semi-funcionales. Pero el despertador sonó tres veces desde las siete y media hasta las ocho menos cuarto y fui incapaz de levantarme. Me faltaba un poco de espíritu. (Ser adulto, ugh.)
Cuando por fin me arrastré más allá del dormitorio, hice las compras en el mercado y volví a casa y lo adecenté todo, desayuné bien desayunado (quizás demasiado, el batido de aguacate y plátanos es delicioso, pero muy calórico y siempre me deja con hambre), y fui a clase de bollywood.
Volví tan pronto como pude de la clase, y era el momento de decidir qué hacer: gimnasio o ir a comprar las tres cosas que me faltaban en el super.
Pues tuve que tumbarme porque me dio un arrebato de "que le den al mundo" y entre sueño y pocas ganas no tenía ni fuerzas para mantener los ojos abiertos. Me desperté de la inesperada siesta forzada a la una y media, y decidí que mejor valía ir a mover espasmódicamente los brazos al gimnasio y trotar cual hipopótamo en la cinta para al menos decir que el sábado ha sido provechoso, y sorprendentemente logré hacer la maleta, ir al gimnasio, hacer mi rutina completa, e incluso correr decentemente en la cinta, la mejor carrera de la semana. Nada espectacular, pero la mejor marca del mes. Y quizás del año. (No ha sido un buen año, deportivamente hablando.)
Después volví a casa y me hice la comida, tan rápido pero tan competentemente como el ansia me permitió. Qué quieres, aunque el desayuno se suponía que tendría que haberme saciado hasta bien entrada la tarde y así poder comer ligeramente en los dos siguientes ágapes, antes de ir al gimnasio ya tenía hambre; tener que cocinar al regresar fue un ejercicio de voluntad en sí mismo. Estuve tentado de ir al super para comprar algo mientras cocinaba ¬¬U Así de mal estaba ¬¬U
Pero aguanté, y por suerte el plato que había elegido se puede preparar rápido sin comprometerlo (fajitas), y terminé de comer a eso de las cinco.
Poco del día quedaba para aprovechar, y no me daba tiempo a planchar, poner lavadoras y limpiar el piso, así que opté por limpiar el piso y posponer el resto al domingo.
Terminé a las siete, y entonces decidí holgazanear un rato en la cama, jugando a Bravely Defaul con esperanzas de llegar a conseguir el job de hechicero, antes de ir al super a por lo que me faltaba.
A las ocho y media, después de haber reposado, ya estaba de vueltas del super.
Si bien la casa no estaba del todo arreglada, al menos estaba limpia, la despensa llena, y mi cuerpo ejercitado. Lo que quedó del sábado ni idea de en qué lo gasté. Supongo que seguí quemando la batería de la 3ds.
El domingo... fue menos productivo. Puse la lavadora por la mañana, pero después de unas mediciones algo negativas y completamente desconcertantes ("¿cómo que he ganado un kilo? ¿CÓMO PUEDE SER? Espera, espera, ¿Que la grasa en kilos es lo mismo que la semana pasada? ¡¡PERO SI ES LA SEMANA QUE MÁS EJERCICIO HE HECHO EN MESES!! Anda ya, ¿un kilo de músculo? ESO ES LITERALMENTE IMPOSIBLE. QUÉ LECHES ES MI CUERPO Y CÓMO CARAJO FUNCIONA, MELOXPLIQUE PAR FAVAR"), mi ánimo estaba algo disperso. Holgazaneé en la cama, a las diez y pico creo que puse la lavadora, y cuando terminó la tendí, y básicamente revoloteé en el interior de mi manta polar hasta la una y media, cuando fui a comer a casa de mis padres.
No hice mucho más que comer, era un domingo de estos paraditos donde no hay mucho que hacer o hablar, y todos estábamos en modo procastinador activo. Así que después de comer y ver que mi hermana necesitaba tiempo para prepararse los dos exámenes que tiene que afrontar esta semana y que mis padres iban a empezar el ciclo de dormirse las pelis de sobremesa, volví a casa.
Antes de las cinco ya estaba en casa dándole a la plancha mientras veía Ally McBeal, porque soy un adulto responsable y uno plancha viendo lo que le sale de la pituitaria. Acabé por ver el dvd entero a las siete y cuarto, poco más de una hora después de terminar de planchar. Tras luchar un poco conmigo mismo, me afeité (porque aborrezco más llevar barba de lo que aborrezco afeitarme) y mientras veía el final de la primera temporada me puse a preparar las diferentes comidas de hoy.
Esta semana, viendo los inexplicables resultados de la anterior, voy a volver a pesarlo y anotarlo todo en MyFitnessPal, para poder ver qué leches estoy comiendo realmente. Mis cálculos mentales ("esto es mayormente grasa y tiene bastantes calorías", "esto es básicamente carbohidratos pero no es muy calórico", "esto mejor a media tarde aunque no me sacia ni p'atrás") no parecen ajustarse mucho con la realidad, lo que explicaría que la semana pasada no fuera como esperaba. También me servirá para evaluar si la comida y el ejercicio están enfocándose en objetivos diferentes (ESPERO QUE NO, y espero realmente que pueda verlo), y para ver si el experimento de llevar las grasas al inicio del día y dejar para la tarde-noche los carbohidratos es buena idea o no. Parece serlo, porque la semana apunta a que, aunque no haya adelgazado, el músculo parece recuperarse bien (un kilo es una absurdidad de demasiado, con suerte indica una tendencia al alza y ya), y pese al desánimo del fin de semana he estado algo mejor que otras veces. Vamos, que parece que sí va bien.
Ya veremos cómo va esta semana. Espero que bien.
Por cierto. Si bien no es mentira que el viernes no tuve mucha suerte dando con el Escenario de Campaña de Eberron en el triángulo friki de Barcelona, sí que conseguí hacerme con otras muchas cosas muy relevantes para mis intereses.
(En realidad no gasté tanto, la mayoría de los libros estaban muy por debajo del precio por el que se vendían en su día... Salvo uno, que vete a saber por qué Vinas Solamnus me costó el doble que cuando se publicó. Tócate con el caballerete de Solamnia, ¿sabes? Mucho "el honor es mi vida", pero después bien que quiere que le llenes el bolsillo de acero.)
Aunque en Gigamesh encontré algunos manuales de Eberron para 3.5, opté por no comprarlos. Uno era Sharn, la Ciudad de las Torres, que sopesé si comprarlo para regalárselo al DM. Pero un regalo unilateral y de sólo un miembro del grupo de jugadores quizá quedaría raro, así que no lo hice. El segundo manual que me pareció interesante era la guía para el jugador, con información y transfondo del mundo más allá de lo que aparece en el escenario de campaña. No lo compré porque no me parecía justificable. Vamos, que es de esos que dices "hmm... sí, porque complementa, pero ¿merece el gasto?" y supongo que con tantos libros a cuestas me debí sentir un derrochador incapaz de ahorrar y además observado por todo el que había en la tienda como el enfermo de Dragonlance y opté por dar carpetazo pronto a la visita.
El caso es que, después de hacer el resto del tour friki, me arrepentí y volví a Gigamesh para hacerme con ambos. "Que le den a todo", pensé. "Si creen que es raro, que se jodan, yo creo que el libro de Sharn es una buena inversión. Y el otro... bueno, no tengo ni zorra de Eberron, y aborrezco leer un pdf, menos es nada".
Y, cuando paso por la entrada, el arco antirobo pita. Y yo me congelo porque, a ver, cuando he salido cargado hasta arriba de libros hace ni media hora, el arco ni se inmuta, ¿y ahora que vengo del Norma me tilda de ladrón? KOSMOS, YO TE MALDIGO.
El dependiente (el mismo que me cobró), me dice que deje la maleta en las taquillas, pero ninguna de las taquillas puede contener el bultaco en que se ha convertido mi maleta. No me extraña, con trece libros, dos cómics, la bufanda (que no voy a llevar puesta si estoy correteando por los sitios. Incluso el abrigo lo llevaba en la mano, y aún y así tenía calor), y los tuppers habituales, estaba la maleta que iba a explotar. Total, que en las taquillas para maletas no cabía, y las otras taquillas eran o bien para bicis plegables (O_o) o bien para cascos, por lo que me lo tomé como una señal del KosMos para dejar de gastar dinero e irme a casa.
Y así me fui, con la maleta a tope y la espinilla de no haber conseguido ni el libro que buscaba (el escenario de campaña) ni los otros dos que, aunque secundarios, podrían haberme hecho entender y disfrutar más de Eberron y echarle una mano al DM.
No voy a negar que los dientes me molestaron, porque sería mentir (y es algo que me pasa cada día, aunque me las ponga el tiempo recomendado), pero sí admito que con unas pocas horas más, la noche del sábado las pude llevar el tiempo normal sin sufrir consecuencias. De lo cuál me alegro. Una fuente de stress menos.
Eso no significa que pueda dejar de ponérmelas cada dos por tres, pero ahora sé que si un día sufro un descuido, estoy cubierto por mi subconsciente.
(También diré que lo he puesto a prueba en las siestas findesemaneras, donde pierdo la conciencia entre media hora y hora y media y no me pongo las férulas y luego por la noche todo va bien.)
Este fin de semana me lo he tomado con calma. He empezado a implementar mi resolución de "sábado productivo, domingo vegetativo"... con variable resultado.
Después de un viernes de caza y captura (infructuosa) de información sobre Eberron (ya hablaremos), el sábado empezó un poco tarde pero bien.
Remoloneé en la cama hasta pasadas las ocho. Algo que no me gusta, porque el mercado se pone de viejas con carros rompetobillos hasta los topes, y le tengo aprecio a cada uno de los rincones de mis extremidades semi-funcionales. Pero el despertador sonó tres veces desde las siete y media hasta las ocho menos cuarto y fui incapaz de levantarme. Me faltaba un poco de espíritu. (Ser adulto, ugh.)
Cuando por fin me arrastré más allá del dormitorio, hice las compras en el mercado y volví a casa y lo adecenté todo, desayuné bien desayunado (quizás demasiado, el batido de aguacate y plátanos es delicioso, pero muy calórico y siempre me deja con hambre), y fui a clase de bollywood.
Volví tan pronto como pude de la clase, y era el momento de decidir qué hacer: gimnasio o ir a comprar las tres cosas que me faltaban en el super.
Pues tuve que tumbarme porque me dio un arrebato de "que le den al mundo" y entre sueño y pocas ganas no tenía ni fuerzas para mantener los ojos abiertos. Me desperté de la inesperada siesta forzada a la una y media, y decidí que mejor valía ir a mover espasmódicamente los brazos al gimnasio y trotar cual hipopótamo en la cinta para al menos decir que el sábado ha sido provechoso, y sorprendentemente logré hacer la maleta, ir al gimnasio, hacer mi rutina completa, e incluso correr decentemente en la cinta, la mejor carrera de la semana. Nada espectacular, pero la mejor marca del mes. Y quizás del año. (No ha sido un buen año, deportivamente hablando.)
Después volví a casa y me hice la comida, tan rápido pero tan competentemente como el ansia me permitió. Qué quieres, aunque el desayuno se suponía que tendría que haberme saciado hasta bien entrada la tarde y así poder comer ligeramente en los dos siguientes ágapes, antes de ir al gimnasio ya tenía hambre; tener que cocinar al regresar fue un ejercicio de voluntad en sí mismo. Estuve tentado de ir al super para comprar algo mientras cocinaba ¬¬U Así de mal estaba ¬¬U
Pero aguanté, y por suerte el plato que había elegido se puede preparar rápido sin comprometerlo (fajitas), y terminé de comer a eso de las cinco.
Poco del día quedaba para aprovechar, y no me daba tiempo a planchar, poner lavadoras y limpiar el piso, así que opté por limpiar el piso y posponer el resto al domingo.
Terminé a las siete, y entonces decidí holgazanear un rato en la cama, jugando a Bravely Defaul con esperanzas de llegar a conseguir el job de hechicero, antes de ir al super a por lo que me faltaba.
A las ocho y media, después de haber reposado, ya estaba de vueltas del super.
Si bien la casa no estaba del todo arreglada, al menos estaba limpia, la despensa llena, y mi cuerpo ejercitado. Lo que quedó del sábado ni idea de en qué lo gasté. Supongo que seguí quemando la batería de la 3ds.
El domingo... fue menos productivo. Puse la lavadora por la mañana, pero después de unas mediciones algo negativas y completamente desconcertantes ("¿cómo que he ganado un kilo? ¿CÓMO PUEDE SER? Espera, espera, ¿Que la grasa en kilos es lo mismo que la semana pasada? ¡¡PERO SI ES LA SEMANA QUE MÁS EJERCICIO HE HECHO EN MESES!! Anda ya, ¿un kilo de músculo? ESO ES LITERALMENTE IMPOSIBLE. QUÉ LECHES ES MI CUERPO Y CÓMO CARAJO FUNCIONA, MELOXPLIQUE PAR FAVAR"), mi ánimo estaba algo disperso. Holgazaneé en la cama, a las diez y pico creo que puse la lavadora, y cuando terminó la tendí, y básicamente revoloteé en el interior de mi manta polar hasta la una y media, cuando fui a comer a casa de mis padres.
No hice mucho más que comer, era un domingo de estos paraditos donde no hay mucho que hacer o hablar, y todos estábamos en modo procastinador activo. Así que después de comer y ver que mi hermana necesitaba tiempo para prepararse los dos exámenes que tiene que afrontar esta semana y que mis padres iban a empezar el ciclo de dormirse las pelis de sobremesa, volví a casa.
Antes de las cinco ya estaba en casa dándole a la plancha mientras veía Ally McBeal, porque soy un adulto responsable y uno plancha viendo lo que le sale de la pituitaria. Acabé por ver el dvd entero a las siete y cuarto, poco más de una hora después de terminar de planchar. Tras luchar un poco conmigo mismo, me afeité (porque aborrezco más llevar barba de lo que aborrezco afeitarme) y mientras veía el final de la primera temporada me puse a preparar las diferentes comidas de hoy.
Esta semana, viendo los inexplicables resultados de la anterior, voy a volver a pesarlo y anotarlo todo en MyFitnessPal, para poder ver qué leches estoy comiendo realmente. Mis cálculos mentales ("esto es mayormente grasa y tiene bastantes calorías", "esto es básicamente carbohidratos pero no es muy calórico", "esto mejor a media tarde aunque no me sacia ni p'atrás") no parecen ajustarse mucho con la realidad, lo que explicaría que la semana pasada no fuera como esperaba. También me servirá para evaluar si la comida y el ejercicio están enfocándose en objetivos diferentes (ESPERO QUE NO, y espero realmente que pueda verlo), y para ver si el experimento de llevar las grasas al inicio del día y dejar para la tarde-noche los carbohidratos es buena idea o no. Parece serlo, porque la semana apunta a que, aunque no haya adelgazado, el músculo parece recuperarse bien (un kilo es una absurdidad de demasiado, con suerte indica una tendencia al alza y ya), y pese al desánimo del fin de semana he estado algo mejor que otras veces. Vamos, que parece que sí va bien.
Ya veremos cómo va esta semana. Espero que bien.
Por cierto. Si bien no es mentira que el viernes no tuve mucha suerte dando con el Escenario de Campaña de Eberron en el triángulo friki de Barcelona, sí que conseguí hacerme con otras muchas cosas muy relevantes para mis intereses.
- En Gigamesh encontré 13 novelas que no pude evitar comprar: doce de la dragonlance y "la Forja", el primer volúmen de La Espada de Joram. Tenía los cuatro libros de la Espada de Joram, pero le dejé el primero a un amigo hace unos cuantos años y aún estoy esperando que me lo devuelva. He perdido la esperanza de recuperarlo (y más si no ha decidido devolvérmelo después de haberse mudado. Ni tan siquiera sé si sabe dónde está), así que he optado por comprarlo de nuevo y olvidarme del tema. (Nota mental: pasando de prestar libros.)
El resto de novelas, todas de Dragonlance, las encontré en la sección de ediciones antiguas de Gigamesh, que no sabía que tenían. Bueno, no sé si es ediciones antiguas, segunda mano, ediciones descatalogadas, otras tiendas, o qué, pero el caso es que cuando fui por primera vez tras el despertar de mi ansia coleccionista no di con la sección, y el viernes me topé con ella y, bueno, no es descabellado decir que arrasé. Parecía un enfermo con tanto libro en brazos y navegando las estanterías en busca de MÁS ¬¬U Incluso encontré la trilogía de la Guerra de los Espíritus en bolsillo y edición bien (con su cajita de cartón para los tres libros), envuelta aún en plástico, por 10 euros. 10 EUROS. Me la compré. Ya la tenía, pero era la edición molona en cartoné y dimensiones incómodas, así que me compré 3 libros por 10 euros que, aunque ya tenía, eran más fáciles de leer. Y como aún no me la he leído, los de cartoné sufrirán menos daños. Todo ventajas. - Otro motivo por el que quería visitar Gigamesh era para comprar dados. En principio sólo un dado, 1d20, para reponer uno que tengo que haber extraviado en casa pero no me preguntes dónde porque han pasado tres meses desde que lo vi por última vez e incluso he movido muebles y no ha salido; pero acabé comprándome otros DOS JUEGOS COMPLETOS, porque soy un enfermo. Uno azul (EVIDENTEMENTE) y uno violeta (EDGY).
- También pasé por el Norma, porque ESTÁ AL LADO, preguntándome si habría manuales de rol. Y no, no los había. No sé si porque nunca los ha habido, o porque están habitualmente en la sección que estaban renovando. Así que bajé al sótano, donde ahora tienen el manga, y me compré Pokémon 27/2 (esta doble nomenclatura es imbécil) y Marmalade Boy Little, y pagué después de que el dependiente me mirara con desprecio y juzgara como el friki casi cuarentón que soy comprando este tipo de mangas. Parece que cuando te afeitas sólo puedes comprarte Monster.
- Y a nivel friki no compré nada más, pero como tenía antojo y había pasado una semana muy dura, aproveché para buscar algo dulce en uno de los super chinos de la zona. Busqué también hojas de bananero, para envolver el Pan del Camino que haré para la siguiente partida, pero OH SORPRESA no tenían. Así que me dediqué a decidir qué dulce comprar. Descarté los Pocky y los mochis y compré un paquete de mis queridos dulces chinos rellenos, esta vez de fresa. DELICIOSOS.
(En realidad no gasté tanto, la mayoría de los libros estaban muy por debajo del precio por el que se vendían en su día... Salvo uno, que vete a saber por qué Vinas Solamnus me costó el doble que cuando se publicó. Tócate con el caballerete de Solamnia, ¿sabes? Mucho "el honor es mi vida", pero después bien que quiere que le llenes el bolsillo de acero.)
Aunque en Gigamesh encontré algunos manuales de Eberron para 3.5, opté por no comprarlos. Uno era Sharn, la Ciudad de las Torres, que sopesé si comprarlo para regalárselo al DM. Pero un regalo unilateral y de sólo un miembro del grupo de jugadores quizá quedaría raro, así que no lo hice. El segundo manual que me pareció interesante era la guía para el jugador, con información y transfondo del mundo más allá de lo que aparece en el escenario de campaña. No lo compré porque no me parecía justificable. Vamos, que es de esos que dices "hmm... sí, porque complementa, pero ¿merece el gasto?" y supongo que con tantos libros a cuestas me debí sentir un derrochador incapaz de ahorrar y además observado por todo el que había en la tienda como el enfermo de Dragonlance y opté por dar carpetazo pronto a la visita.
El caso es que, después de hacer el resto del tour friki, me arrepentí y volví a Gigamesh para hacerme con ambos. "Que le den a todo", pensé. "Si creen que es raro, que se jodan, yo creo que el libro de Sharn es una buena inversión. Y el otro... bueno, no tengo ni zorra de Eberron, y aborrezco leer un pdf, menos es nada".
Y, cuando paso por la entrada, el arco antirobo pita. Y yo me congelo porque, a ver, cuando he salido cargado hasta arriba de libros hace ni media hora, el arco ni se inmuta, ¿y ahora que vengo del Norma me tilda de ladrón? KOSMOS, YO TE MALDIGO.
El dependiente (el mismo que me cobró), me dice que deje la maleta en las taquillas, pero ninguna de las taquillas puede contener el bultaco en que se ha convertido mi maleta. No me extraña, con trece libros, dos cómics, la bufanda (que no voy a llevar puesta si estoy correteando por los sitios. Incluso el abrigo lo llevaba en la mano, y aún y así tenía calor), y los tuppers habituales, estaba la maleta que iba a explotar. Total, que en las taquillas para maletas no cabía, y las otras taquillas eran o bien para bicis plegables (O_o) o bien para cascos, por lo que me lo tomé como una señal del KosMos para dejar de gastar dinero e irme a casa.
Y así me fui, con la maleta a tope y la espinilla de no haber conseguido ni el libro que buscaba (el escenario de campaña) ni los otros dos que, aunque secundarios, podrían haberme hecho entender y disfrutar más de Eberron y echarle una mano al DM.